Afficher le menu
Information and comments (0)
<<   1, 2   >   >>

Info:
Unfortunately no additional information has been added for this RP.

[RP] El Palau de los Borjas de Xàtiva

Nicolino


Ascendiendo por la calle de la plaza de la Seu de Xàtiva hacia el monte en que se emplazaba el castillo del Señor, sobresalía entre las demás edificaciones el Palau de los Borja, propiedad que había pasado a manos de la familia de forma un tanto dudosa, pero la cuestión era que ya en el año 1460, su puerta ya estaba tres veces blasonada con las armas de los Borja. Y aquel era el mismo palacete otrora hubiera pertenecido al arcediano de Xàtiva, cargo que sostenían los locales que siempre había sido ocupado por un canónigo de la catedral de Valencia.

El Vidame tampoco se alejaba demasiado de aquella realidad. Era diácono, se hallaba a cargo de la Colegiata, y además era comandante de los Santos Ejércitos en la península ibérica. Cualquiera con solo leer los cargos con los que firmaba y observar sus actitudes, podría deducir que efectivamente se trataba de un Borja. Asimismo, en todo momento en que no se hallara recorriendo a caballo las calles de la ciudad, en el Casal municipal, en la iglesia o de viaje (pues era muy dado a viajar por diversos motivos y durante bastante tiempo había abandonado su casa a los cuidados de su escriba), estaba allí, recorriendo los jardines, conspirando o recluido en su oficina que a menudo resultaban sus aposentos.

Volviendo al palau en sí mismo, se podía entrar de forma directa a él desde la calle por una pesada puerta de roble destinada a durar varios siglos, bajo la mirada del toro rojo, tallado en la clave sobre la dovela de aquel arco de medio punto dónde encajaba la puerta. Y desde la puerta hacia la izquierda hasta el edificio continuo, se elevaba un férreo enrejado de hierro negro, cuyas puntas terminaban en flores de lis.

A través de ellas se veía el verde de los jardines del palacete, dispuestos de una forma bastante compacta, y rodeando la edificación por detrás. Crecían algunos naranjos y olivos, y en el centro se veía un aljibe. Como ventanas se veían varios aljimeces, ventanas arqueadas divididas en dos partes iguales mediante una columna, y también las loggias de columnas, elemento renacentista y traído de la península itálica. Todo el palacete era de un color arenisco, y las tejas de alfarería.

_________________
Ederne_bp


La llegada a Játiva había sido lo suficientemente tranquila, aquel palacio estaba tan fríamente ordenado como si su propietario jamás hubiese salido de viaje

Nicolás me había presentado al ama de llaves y al mayordomo como su esposa y todos se habían sentidos y mostrado contentos con la nueva señora del palacio Borja.

Aun así, no puede evitar sentirme inquieta el primer día de asentarme en aquel palacio, todo era nuevo para mí.
Gracias a los cuidados de Nicolás durante el viaje, ya casi no sentía mareos ni vómitos y el fresco aire de Játiva me habían favorecido lo suficiente para que los colores volvieran a mi rostro.
Nicolás había insistido en conseguir algún médico que me revisara ante posibles recaídas, pero el descanso de la noche anterior y la tranquilidad del hogar habían logrado que me repusiera al extremo de casi no sentir malestares.

Todo funcionaba a la perfección en el palacio Borja, y la servidumbre se dedicaba a complacer los pequeños deseos de sus señores.

Nicolás había pasado el primer día casi en su cuarto-estudio, dedicado a sus cuentas de los campos, que, de una forma u otra, se habían mantenido durante el viaje.
Mi día, había sido pasar de la biblioteca a recorrer los jardines de aquella mansión, la ausencia de Nicolás había provocado que me sintiera un poco inquieta y por tal razón decidí salir a recorrer la ciudad.
Quería conocer a los vecinos, sus campos, sus necesidades.
Mire mi atuendo, aquel día un vestido color lavanda, sin duda no debía llamar la atención si quería ganarme la confianza de las personas que allí Vivian.

Sabía que María había ordenado mi equipaje y si era aun la viejecilla inteligente que me había criado, sabría que necesitaría mi cómodo traje de salida.

Lo busque por maletas y armarios, donde descansaban la infinidad de vestidos que, últimamente me quedaban algo estrechos a la altura de las caderas.
Al fin en una bolsa de ropas sin ordenar encontré lo que buscaba, mi pantalón de hombre, la camisa oscura y las botas.
Me despoje del hermoso vestido y puse los cómodos pantalones, para mi sorpresa estos también me quedaban algo apretados, bufe sin ánimos, aquel viaje había logrado que subiera al menos uno o dos kilos y en la ropa se me notaban.

Ordene mis cabellos en una trenza, los cubrí con un sombrero de ala ancha y descendí las escaleras con rapidez, nadie se daría cuenta que había salido de la casa y estaba segura que volvería antes que Nicolás terminara de ordenar sus papeles y fuese la hora de cenar.
Todo saldría bien, era tiempo de conocer mi nuevo hogar, entre en el salón que había estado leyendo y recogí mi pequeño bolso para salir echa un pequeño fardo de energía hacia la puerta exterior.

En ese mismo instante, Nicolás abrió la puerta y salió al pasillo. Me estrelle con tal ímpetu contra el pecho de Nicolás que éste casi cayó al suelo.
Nicolás cogió al muchacho por los brazos para enderezarlo.

Tranquilo, chico. Será mejor que mires por dónde...
Las palabras murieron en su garganta cuando vio la gruesa trenza de cabellos castaños y se encontró contemplando mi rostro. Sus ojos descendían por las lozanas colinas que formaban mis pechos y bajo la vista hasta mi trasero, el cual se dibujaba con toda claridad gracias a los ceñidos pantalones de hombre que llevaba. Ciertamente no se trataba de ningún muchacho.
¿A dónde va la señora? – pregunto. Su boca se curvó levemente y su mirada volvió a recorrerme.
Supongo que no querréis revelarme a qué se debe que andéis correteando por los pasillos vestida como un muchacho, ¿verdad?.
Eleve la barbilla y me mordí el labio, lo menos que esperaba era que Nicolás me pillara infraganti en una de mis travesuras, pero ahí estaba el, observándome tan deliciosamente que no pude resistirme.

De hecho, y en cierto modo, sois vos quien tiene la culpa de que yo vaya vestida como voy.
le dirigí una sonrisa excesivamente dulce mientras veía su rostro contrariado.

_________________
Nicolino


-De hecho, y en cierto modo, sois vos quien tiene la culpa de que yo vaya vestida como voy.-fueron las palabras que salieron de los labios de su esposa y dejaron desconcertado al Borja por un instante, que duró hasta que respondió, volviendo a esbozar una sonrisa desafiante, rodeando con sus brazos sus caderas:

-Pues bien, ya habéis descubierto que ni con tan buen disfraz os podéis escapar de mi...-y juntó sus labios con los suyos. Se preguntó si Ederne sabría lo mucho que se notaban sus rasgos femeninos aún con aquellos ropajes. Pero algo era cierto, entre los abarrotados mercados, las multitudes de las iglesias y los parroquianos de las tabernas más frecuentadas de la ciudad, podría pasar desapercibida muy fácilmente, tal como pasaba en Castellón, Morella y Benicarló. Aún recordaba la primera vez que escapó así y él la encontró, alejados de la mirada de los Duques. Y más allá de todo, eso de mezclarse entre la gente solía ser útil para cualquier monarca que quisiera recorrer su Reino pasando desapercibido y ver qué tan real era aquello que le contaban sus ministros. El no lo reprobaba y ella lo sabía.

Lo que quizás no sabía, era que llevaba en una de sus manos una carta, destinada a un monje de la Orden del Hospital de San Juan, dónde le invitaba a Xàtiva para que examinara a su esposa y les dijera el significado de aquellos súbitos e inesperados síntomas que padecía. Mas con la mejoría de Ederne, dudaba que fuera necesario enviar la carta...quizás fuera solo una leve enfermedad transitoria, traída de Castilla, nada de gravedad. Realmente se sentía aliviado.

Apoyó la carta en una de las mesas cercanas, luego decidiría sobre aquello. Estaba todo el mobiliario en el mismo lugar, en perfecto orden, pero cubiertas por una gruesa capa de polvo, que indicaba que alguno de los siervos de la casa no había hecho su trabajo desde hacía unos días.

Volvió a mirar a su esposa, y le preguntó:


-Entonces, ¿Os gustaría dar un paseo por las calles de la ciudad?. No hacen falta pasar desapercibido, ¡que te conozcan, esposa mía, y sepan que estamos casados!

_________________
Ederne_bp


-Entonces, ¿Os gustaría dar un paseo por las calles de la ciudad?. No hacen falta pasar desapercibido, ¡que te conozcan, esposa mía, y sepan que estamos casados!

Colgándome de su brazo, acompañé a Nicolás a dar un sosegado paseo por los distintos salones de palacio. Por donde pasábamos éramos recibidos con sonrisas de aprobación y frases de felicitación de parte de los empleados. Sabía que formábamos una pareja atractiva, ambos delgados y jóvenes.

Era obvio que Nicolás era un hombre de eruditas inquietudes, de buen carácter, aristocrática frente y bellas y cuidadas manos. No había nada que a él le gustase más que una larga e intricada conversación acerca de una extensa variedad de temas. Él era un solicitado invitado a la cena de cualquier fiesta, ya que entretenía a la mesa con una perfecta mezcla de ingenio y erudición. Sus conocimientos académicos eran vistos con aprobación general, ya que un caballero podía seguir tales inquietudes, siempre y cuando no trabajara y no pretendiera ganar dinero con ello.

Parecía tener varios años más que yo, poseyendo un vigor masculino que encontraba muy atrayente. A veces, los hombres muy guapos parecían un poco vacuos, quizás hasta un poco afeminados por su perfección física. Pero éste era todo masculinidad, con audaces y fuertes facciones, el pelo de color trigo, cortado hacia el final del cuello.

Mis pensamientos me llevaron a mi infancia, siempre había intentado imitar a mis amigas y había fingido interés por muñecas y juegos de interior, cuando en realidad había preferido mucho más subir a los árboles y jugar al ejército con mis hermanos. Más tarde, cuando mis primas habían estado absortas con la moda, las intrigas románticas y otros entretenimientos propios de chicas, yo había entrado en el fascinante mundo de las matemáticas y la ciencia. No importó cuánto me amó y protegió mi familia, ellos no pudieron apartarme de los viles rumores y susurros malintencionados que insinuaban que era poco femenina, poco convencional,... peculiar.

Y había venido la idea de mi madre que un matrimonio sería la solución para mejorar mi imagen de niña rebelde.
Así había intentado ligarme con el Hijo de una condesa, Un viudo Señor y por ultimo un Borja.

Mi idea de llevar una vida mancomunada a un hombre me había provocado más de una rencilla con mi madre, y Nicolás había utilizado toda la paciencia y carácter para enamorarme.
Los pasos nos llevaron hasta el segundo piso, donde hacia solo momentos antes me había puesto aquel traje de muchacho y había tramado huir a recorrer la ciudad.
Creo que la gente pensaría mal si llevas del brazo a un mozuelo - dije sonriendo – que tal si me ayudas a ponerme un bonito vestido… - le mire a los ojos y le acaricie la mejilla - y recorremos juntos Játiva… - bese suavemente sus labios y abrí la puerta que daba a la recamara…

_________________
Nicolino


...y algo después de entrar a la recámara, salió junto con su esposa hacia el salón, volviéndose a cerrar la puerta lentamente. Realmente le agradaba aquel vestido de seda carmesí de brocados sencillos y trazo estilizado, que realzaba el color de sus mejillas cuando se sonrojaba. Hasta entonces, no había visto jamás el interior de su armario (ni tampoco le había prestado atención a los cofres y cajones traídos desde que se mudó con él al palau), y la curiosidad le llevó a preguntarse cuántos vestidos como aquel habría traído exactamente de Benicarló: cada día podía verle con uno distinto, acorde a su humor, y cada día ,como aquel, resultaba una sucesión de momentos intensos.

Su mirada se volvió su alianza, en su dedo anular. Realmente le gustaba estar casado, a pesar de que hace años concibiera el matrimonio más como una unión entre familias e intereses comunes que como otra cosa. Para él, en ese entonces, la esposa era para los hijos y el amor para las amantes, mas no tardó en cambiar radicalmente su opinión al respecto. Al mirar el anillo, costumbre que comenzaba a adquirir, siempre lo recordaba.

Así se dirigieron a la caballeriza, y la ayudó a montar en su caballo alazán, Taronja, luego poniendo Nicolás los pies en los estribos para subir él a su zaino animal. Trazo mentalmente una ruta para recorrer, a sabiendas de que había mucho que ver y conocer en una ciudad tan amplia como Xàtiva, tan llena entre otras cosas de conventos, iglesias y monasterios, uno de los cuales justamente era lindante a su Palau.


-Bien...¿Qué queréis visitar primero?¿Mercado, Seu o Castell?¡Pensad rápido, que ni bien lo pronunciéis saldré al galope hacia allá, y si os distraéis os perderéis!

_________________
Ederne_bp


¿Al galope? – Pregunte asombrada – Esposo mío, si pensáis en una carrera a caballo no debería haberme cambiado la ropa, ¿no crees? - bese su boca pero me detuve a los pocos segundos, si me mantenía mucho tiempo cerca de su boca sucumbiría nuevamente.

Ayudada por sus manos me acomode en Toronja, mi nuevo caballo y cogí las riendas - Me gustaría partir por la Seu - dije con una sonrisa picara – quiero pedir autorización a nuestro señor para pervertiros - puse mi cara más misericordiosa, aquello me costaba bastante, así que opte por reír

Luego quisiera ver el mercado, necesito conocer quiénes serán nuestros proveedores a ver si logramos algún buen precio por exclusividad de trabajar para nosotros - Nicolás me observaba y comenzaba a fruncir el ceño - ¿que sucede amor? – acaso no debo ocuparme de los asuntos de mi hogar? - le vi montar y ponerse en marcha.
Amor mío… por ultimo - dije a tiempo que le seguía - espero pasemos a alguna taberna y me ofrezcáis una copa, ¿quizás dos? – Puse al trote a Toronja y sin girarme grite - ya tienes mi itinerario, ¿acaso piensas demorarte todo el día?

_________________
Nicolino


Y tras atravesar habitualmente toda la ciudad, recorrer sus calles, sus edificaciones, y llegar hasta las puertas del castell dónde se confinaba el señor de la ciudad, podría decirse que Ederne conocía totalmente el lugar dónde viviría, de una forma casi tan amplia como el Borja mismo. El, por su parte estaba seguro de que su esposa tampoco tardaría en conocer a los más ilustres habitantes de la urbe y al pueblo llano rápidamente por su cuenta: era, por naturaleza, extrovertida, y solía empatizar con los demás, algo que no ocurría en muchas.

Pero paralelamente, diversos asuntos les requirieron en el Palau. Servidumbre, cuentas, campos y hacienda, todo coincidía, y la administración, a pesar de que sus posesiones eran más bien urbanas, demandaba algo de tiempo si se deseaba que todo marchara tal como se desea.

Habiendo despachado a un jornalero a quién acababa de pagar por arar sus campos de trigo, cuya ganancia contribuiría a que su esposa adquiriera un taller que se incorporaría a las posesiones del matrimonio, buscó con la mirada a Ederne, y allí la halló.


-Esposa mía...estaba pensando. Si lo que aquella vieja viuda que otrora fuere partera nos dijo fuera cierto, quizás deberíamos buscar una nodriza para los dos que vienen en camino.-le dijo, resoluto, y prosiguió diciendo:

-También deberíamos pensar, que al formar familia y pasando a ser más en la casa, habrá que aumentar el número de criados a nuestro servicio. Por mis viajes, los que siempre solían estar aquí, no eran más que el escribano y aquella moza que fregaba el mármol del salón. Podríamos decir que necesitaremos algún cocinero, un chambelán*, jardinero y...¿algo más?

En momentos así, dónde pensaba en la manutención del Palau, se alegraba de que todas sus cosechas fueran buenas y sus trigales extramuros no dejaran de crecer.
*Había un cargo de la corte llamado chambelán que se ocupaba de las funciones del mayordomo en la actualidad. El mayordomo medieval, en cambio, solía atender cuestiones económicas diversas. El chambelán originariamente no estaba ligado a la diplomacia sino que era el funcionario a cargo de un hogar.

_________________
Ederne_bp


Me acostumbraba bastante bien a la vida de Játiva, me encantaba la villa, sus gentes, su silencio matutino y por sobre todo la vida en el Palau.
Habían pasado ya algunos meses desde nuestra llegada y el embarazo se hacia cada vez mas evidente, a pesar de lo abultada de la barriga, el periodo de mareos había durado solo unas semanas, vómitos por las mañanas, o bien a media tarde, leves dolores de cabeza, de los cuales a Nicolás solo conté solo una vez.

Aun podía recordar la soledad y el frio que había pasado aquella noche, el no acudió a mi cama y la pase en vela esperándole, cuando me acerque a su habitación el, dormía profundamente, le observe pero no quise interrumpir, volviendo a mi habitación sola, jure no volver a sentir algún tipo de dolores y así me había mantenido desde aquel día.
Por las mañanas luego de despertar entre sus brazos daba las instrucciones a la cocinera que pertenecía al servicio de Nicolás, daba pequeños paseos por el jardín y leía por las tardes, una doncella que me acompañaba en las labores diarias me ayudaba también con el hospicio de niños, la ultima entretención que había adquirido.

Algunos días, acompañaba a Nicolás en su despacho, leyendo mientras el se ocupaba de las labores de la finca, la manutención y claro las cortes y las tareas del reino.
-Esposa mía...estaba pensando. Si lo que aquella vieja viuda que otrora fuere partera nos dijo fuera cierto, quizás deberíamos buscar una nodriza para los dos que vienen en camino.-dijo sacándome de la mejor parte de la última novela que leía
Nodrizas, dices? - cerré pacientemente el libro y Nicola siguió hablando-También deberíamos pensar, que al formar familia y pasando a ser más en la casa, habrá que aumentar el número de criados a nuestro servicio. Por mis viajes, los que siempre solían estar aquí, no eran más que el escribano y aquella moza que fregaba el mármol del salón. Podríamos decir que necesitaremos algún cocinero, un chambelán*, jardinero y... ¿algo más?

Sonreí , Nicolás siempre lograba sacarme una sonrisa - estoy de acuerdo en que necesitaremos una cocinera que se ocupe de una dieta equilibrada para nuestro... o nuestros hijos, también me gustaría que alguien me ayudara con el jardín, en este estado - dije acariciando mi barriga - no puedo ocuparme de los rosales y los lirios que pretendo cultivar.
Respecto al Chambelán, estoy de acuerdo.
Pero sobre las nodrizas, lo tienes totalmente prohibido
A mis hijos los alimentare yo, ¿no queréis compartir acaso con vuestros hijos?
– una risa traviesa surco mi cara.
Si me permitís, esposo mío - dije mientras me ponía de pie y me acercaba a su lado - me gustaría ser yo quien se encargue de la contratación de la cocinera y el jardinero. Os dejo el Chambelán, pues, vos conocéis mejor que nadie como queréis sea atendido vuestro hogar.
También quisiera comenzar con los preparativos del cuarto de Niños y al menos, por los primeros años, quisiera que su cuarto este junto al nuestro, quizás podríamos habilitar el cuarto que sigue al vuestro, siempre y cuando, quieras mantener a vuestra esposa en tu habitación y no me confines al cuarto que os menciono
– sonreí tímidamente y mordí mis labios.
Y si es por pedir, amor mío, creo que si son dos hijos, dos niñeras nos podrían ayudar en la misión, para cuidarlos y ayudarme en sus tareas diarias.
Espero permitas a tu esposa dedicarse a sus hijos y a vos en cuerpo y alma
- le di un suave beso en los labios, eso siempre ayudaba a convencerlo

_________________
Nicolino


Niñera, nodriza, para él era todo lo mismo. De aquellos oficios poco entendía, y menos aún había definido un criterio. Pero la sangre y la leche, marcaban la maternidad, y nadie habría de dudar que aquellos dos que llevaba su esposa en su vientre, eran hijos suyos. Diferente sería la tutoría y su crianza: quizás, para fortalecer su cuerpo y su espíritu, así como evitar se convirtieran en débiles, blandos, o aprendieran más que lo que él podía enseñarles, sería prudente confiar su instrucción a algún catedrático humanista, genios de su época en las florecientes ciudades de la península itálica, o de algún condotiero que les enseñara desde la experiencia sobre la guerra.

Mas los condotieros podrían llegar a practicar un modo distinto de guerra, dificil de equiparar a la de Francia que acababa de expulsar al inglés tras siglos de lucha. Sin embargo, aquella decisión no correspondía al presente, sino al futuro. Ahora tendría que pensar en cuestiones aún más inmediatas.


-Respecto al emplazar la habitación en la contigua a la nuestra, estoy de acuerdo. Deberíamos comenzar con aquello ya, que considero lo más urgente. No sería digno de nuestra condición recibir a nuestra descendencia sin un lugar que darles como propio.-miró a la sólida pared a su derecha, que separaba ambas habitaciones.

-¿No creéis sería conveniente poner una puerta justo ahi, para que sin que tengamos que ir al pasillo y atravesar otra puerta podamos pasar directamente a aquella habitación?. Y habrá que hacer que limpien todo el polvo que se ha estado acumulando allí por años, junto a tanta baratija antigua y heredada que ve allí el final de sus días de uso.

Hizo una pausa, pensando en lo que de verdad les faltaría.

-Y tendremos que hablar con algún carpintero que talle sus cunas o un artesano que fabrique el moisés.


Dio unos pasos, y se dirigió hacia una de las ventanas, a través de la cual podía admirar el exterior, las bulliciosas calles de la ciudad. Unos perros famélicos ladraban a una carreta de bueyes que pasaba dificultosamente por las callejuelas.

-En cuanto al Chambelán, sí, me encargaré yo mismo. Tengo un par de conocidos que, por recomendación del escribano, podría considerar para aceptar.

Eso sí, os cedo totalmente junto con el jardinero y la cocinera la labor de conseguir a quienes habrán de cuidar a nuestros hijos. Es la labor que más confianza requiere, pues se encomiendan la continuidad de una Casa y dos futuros en las manos de alguien. Quizás podríais conseguir a alguien relacionado con vuestro padre o madre.¿La esposa de algún soldado de su hueste, tal vez?¿Alguna dama de compañía que entienda de esas cosas?

_________________
Ederne_bp


Desde ya hace meses que deje mi hogar en Castellón para mudarme a Játiva con el hombre que amo.
Estaba segura de mi futuro…llena de esperanzas y de sueños…mirábamos hacia el final del sendero, como si la vida que preveía fuera solo eso.
Si alguien me hubiera dicho que hoy estaría aquí…lo hubiera llamado loco.
Siempre estuve segura de mí y de hacia dónde me dirigía. Era testaruda y estaba llena de orgullo.
Yo tenía el control... O eso pensaba…


Varias cosas habían cambiado desde que me había hecho cargo del Palau de Játiva. Nicolás necesitaba una esposa, eso estaba claro. Existían mujeres serenas que nunca levantaban la voz, y que llevaban la casa y todos los detalles de la vida de un hombre. Los sirvientes de una casa bien dirigida parecían trabajar al unísono como el mecanismo de un reloj..., todo lo contrario a la del Borja.
A veces, sus criados hacían bien las cosas, pero otras le hacían la vida imposible. Las comidas a menudo se servían tarde; las sábanas, la plata y los muebles nunca estaban impecables, como en otras casas pudientes, y la despensa siempre estaba a rebosar o completamente vacía.
Nicolás había contratado a varias amas de llaves hasta darse cuenta de que incluso las mejores seguían necesitando la supervisión de la señora de la casa.
Pero todo aquello había cambiado cuando las riendas del hogar las había tomado la Berasategui, se había contratado nueva cocinera, Montserrat, y desde entonces, las comidas eran servidas a su hora y en su punto.

Dos jardineros habían sido contratados para cuidar las flores y arbustos y dos muchachas que le ayudarían con las labores propias del cuidado de los niños.

Terminaba de visitar la habitación los pequeños primogénitos, que por fin quedaba terminada para su recibimiento.
Esperaba confiada que fuesen una parejita, aunque bien podría ser ambos niños o ambas niñas… me quede pensando en ello unos minutos de pie junto a la puerta admirando el cuarto adornado.
Sonreí ante la visión de éste, mis hijos crecerían con personalidades muy distintas, serian libres desde el primer instante, serian Borjas, como su padre y Berasategui como yo.
La mezcla perfecta… - susurre con media sonrisa en los labios.
Las horas había avanzado así como el tiempo en que los hijos nacerían, sabía que serian más temprano que tarde.

Una de las doncellas terminaba de ordenar los doseles del cuarto.
Todo está preparado para cuando vengan a este mundo, señora - dijo emocionada y con una amplia sonrisa en la boca.

Lo sé - dije con un suspiro mientras acariciaba mi prominente barriga– solo queda esperar

Es casi la hora de cenar, iré a mi cuarto a descansar un momento, avisadme cuando llegue el señor y esté preparado para la cena- la muchacha se encamino a la planta inferior para cumplir su cometido y yo, me dirigí a la habitación contigua, la de los señores de Palau.
El ultimo medico que me había visitado durante las últimas semanas, había recomendado que el último periodo de embarazo lo pasara descansando, intentaba por todos los medios de cumplirlo, pero el entusiasmo porque nada estuviera sin ordenar o faltase algo para el recibimiento de los bebes, era mi prioridad.

Coloque las almohadas bajo mis caderas, el médico había explicado que la gravedad haría que los niños se mantuvieran dentro. Así me dormí esperando la hora de cenar…

_________________
Ederne_bp
Aleida a écrit:


El sol se estaba poniendo en todo Xátiva. Los mercados comenzaban a cerrar poco a poco, con poca mercadería en sus puestos. Ya la gente había comprado todo lo necesario para realizar la cena de todas las noches. Ya los niños habían entrado a prepararse para cenar y las calles estaban sumidas en un silencio prometedor. Las cosas en el Palau no estaban diferentes. Todo estaba perfectamente tranquilo y en su lugar.

La cena se estaba preparando como todas las noches. Nada parecía cambiar.

En el exterior paz, pero en el interior... todo comenzaba a ser diferente. Dentro de la panza de Ederne, los mellizos se movían de acá para allá.

Ale, en particular estaba muy inquieta. No podía lograr el sueño, no podía lograr conectarse con su madre para que le pueda transmitir la tranquilidad que al parecer ella encontraba. Estaba nerviosa, malhumorada. No pudo hacer otra cosa que intentar llamar la atención de alguna manera, para que su madre descubra su malestar. Comenzó lentamente a patear las paredes de la bolsa que la albergaba. No encontraba el espacio suficiente. Jamás se había movido con tanto ímpetu y tanta fuerza, estaba descontrolada. Continuaba moviéndose,dentro de sus posibilidades. Había crecido bastante ya.

Su hogar, el hogar que tanto le gustaba, ya no parecía tan cálido como antes. Le quedaba chico. Se sentía ahogada y apretada.

Para variar la posición de su madre en nada ayudaba. Las almohadas estaban en su estomago y eso hacia que el malestar de Aleida aumentase cada vez mas. Para decir verdad, la posición que en estos momentos su madre había encontrado para estar tranquila, a ella le parecía la peor de todas. De ninguna forma encontraba cómoda esa posición.

¿A su hermano Antso le estaría pasando lo mismo? Intentó y esperaba con éxito de alguna forma despertarlo. Comenzó a patear las paredes de la bolsa, con mas fuerza y ritmo, cosa que hizo vibrar toda la panza de su madre y seguramente también, la bolsa donde se encontraba su hermano. Si esto no lo despertaba, nada lo haría.

Al parecer Aleida, tenia ansias de salir.

_________________
Ederne_bp
Antso a écrit:


La tranquilidad que podía irradiar el non-nato claramente no compartía el mismo material genético que su hermana. Él se movía, sí, pero generalmente le dejaba la tarea de gastar energía a su compañera de vientre. Pasivo, esperaba el momento justo para moverse voluntariamente. Aunque la realidad es que el espacio comenzó a hacerse chico un par de meses atrás, pero no tomo conciencia del mismo, ya que en el vientre siempre hay dos ¿Verdad? Y si no es así es una pobre injusticia que le planto la vida.

Para variar la posición de su madre era ideal para él. Entre almohadas y el trasero de Aleida estaba deleitándose en comodidad. Aunque no era bastante cómodo moverse en ese minúsculo espacio que quedaba para los movimientos involuntarios de sus piernas y brazos. Ni mencionar los golpes que solía recibir.

Pero entonces lo logró. Su hermana logró transmitirle la ansiedad y el nerviosismo. Consecuencia: empujones y manotazos de él hacía ella.

(Ahora simulando una comunicación verbal para evitar líos hormonales y acciones rebuscadas con el fin de decir una simple monosílaba)

-¡Ale que te estés quieta! ¡Quiero dormir, no quiero jugar ahora! ¡No ves que no hay espacio!

Entonces volvió a intentar conciliar el sueño, pero nada. Ya no podía descansar como corresponde. Su hermana se seguía moviendo para evitar que él durmiera.

-Habrá que salir afuera a jugar.

_________________
Ederne_bp
Nicolino a écrit:


Día a día, minuto a minuto y segundo a segundo, el nacimiento de sus hijos se aproximaba más y más. Aunque lo sabía imposible de predecir o anticiparse con exactitud al momento, él aguardaba el suceso ansiosamente, deseando mantenerse al lado de su esposa durante el parto. Al saberlo próximo, suspendió toda obligación y todo compromiso, postergó cualquier asunto que requiriera su presencia, y acomodó todo de forma que pudiera tener al menos un mes sin viajes ni sobresaltos, dedicado a su recientemente formada familia.

Vería a sus hijos venir al mundo, y uno de los dos sería su primogénito (o primogénita). Hacía ya varios días que el médico, de la Escuela de Salerno, les había anticipado que serían mellizos. El lo supuso natural, y casi biológico, propio de los Berasateguis, entre los que los nacimientos múltiples resultaban habituales: Yuste y Zeian, Ederne y su hermano...y ahora Antso y Aleida, como habían decidido nombrarlos (y el porqué de los nombres era otra historia). Con ellos dos, ya se cumpliría una generación.

Sin embargo, el galeno le había advertido que dada la juventud de su esposa, de solo diecisiete primaveras, el parto podría resultar peligroso: incluso podía correr riesgo su vida, como la de los niños si había alguna irregularidad en el parto. El Borja era abiertamente ignorante de esas cuestiones, pero daba crédito a las palabras de aquel hombre a pesar de que desconocía si decía ello para salvar su pellejo si erraba. Esas palabras fueron un duro golpe para el de Xàtiva, que inconmovible ante la mayoría de las cosas, empezaba a experimentar cierta angustia, como si fuera un nudo que se cerraba en su garganta.

Decidió no compartir aquello con Ederne, e inmediatamente se dirigió a su estudio, y tomando la pluma y remojándola en el tintero, escribió:


Citation:

    Rosa de Pern, suegra mía:

    Os escribo con más necesidad de vos que nunca antes. Ederne está a punto de dar a luz, y requerimos de vuestra presencia. Más que para que conozcais a vuestros nietos, os precisamos para que nos déis consejo, y que vuestra experiencia nos aporte calma, sosiego.

    Deseo toméis la mano de vuestra hija en el momento en que haya de librar la batalla del parto, y nos déis confianza, sobretodo si surge alguna complicación, como previó nuestro médico que podría suceder. Vos que sois madre y de mucha descendencia, sé que podréis tranquilizar nuestros ánimos si acudiera la desesperación.

    Confío en que no nos abandonaréis en estos momentos,



No lacró la carta. Simplemente la firmo y la ató a la pata de la paloma lo mejor que pudo, esperando llegara a tiempo.



_________________
Ederne_bp
Rose_de_anthares a écrit:


- ¡Mi señora, Mi señora! - llamaba el mozo a la Duquesa hasta que la halló en su biblioteca en compañía de Izar leyendo un libro - ¿qué sucede, por qué tanto alboroto? - le preguntó - ha llegado un mensaje, y perdone, pero parece importante - la de Pern recibió el mensaje de mano del mozo y la leyó, poniéndose de pie de inmediato - Que preparen mi carruaje de inmediato, decidle a María que viajaremos. Que lleve lo necesario para asistir un parto - alzó después de dar las indicaciones, a su hija Izar - vuestra hermana mayor dará a luz, debemos estar a su lado.

Cargándola, fue hasta la habitación de Juliane y le enseñó la carta - enviadle un mensaje a Kurt, seguro querrá estar junto a su hermano y presenciar el nacimiento de sus primeros sobrinos - sonrió al ver la cara de ilusion de su hija - pero que sea rápido, salimos en una hora. No hay tiempo, preparad lo necesario.

Fue hasta su habitación y buscó las ropas necesarias. Ningún matasanos volvería a atreverse a poner en un hilo la vida de su hija o nietos, no, si ella había parido sin problema a sus hijos y seguía firme como un roble, su hija, que era sangre de su sangre, tendría la misma madera para resisitir.

La pequeña Izar la observaba sujetándose como siempre de su falda - vamos mi amor, vamos - le acarició la mejilla - vamos a ayudar a Eder.

_________________
Ederne_bp
Juliane_bp a écrit:



Esa mañana primaveral de mayo, Juliane cepillaba sus cabellos junto al ventanal de su habitación, inmersa en sus pensamientos, con su mirada algo dispersa en los jardines. Desde su llegada de Tortosa, su mente la ocupaba alguien que ahora era especial e importante en su vida.

Su madre irrumpió en su cuarto inesperadamente trayendo noticias. Una carta de su cuñado Nicolás anunciaba el cercano nacimiento de sus sobrinos. Un gesto de júbilo inundó el rostro de la muchacha a medida que la leía – seremos tías! - exclamó feliz, dirigiéndose a su pequeña hermana Izar y besando alegremente una de sus rosadas mejillas.
- Enviadle un mensaje a Kurt, seguro querrá estar junto a su hermano y presenciar el nacimiento de sus primeros sobrinos, pero que sea rápido, salimos en una hora. No hay tiempo, preparad lo necesario. – dijo sonriendo la de Pern al ver la cara de ilusión de su hija.
- Así lo haré madre - respondió la jóven esbozando una gran sonrisa con tan sólo oir aquel nombre. - y vamos, cambia esa cara, que sereis abuela! - bromeó cariñosamente la Berasategui, al momento que la duquesa abandonaba la habitación.

De inmediato organizó unas prendas en una maleta. Recogió sus cabellos con un listón, sentóse en su escritorio y pluma en mano escribió sobre un pliego de sedoso papel unas rápidas líneas:

Citation:
Estimado Kurt:
Vuestro hermano Nicolás os ha escrito desde Játiva. Vuestros sobrinos nacerán en breve y seremos tíos!
Partiremos, con mi madre y hermana hacia allí en una hora, desde el castillo del ducado de Benicarló.
Anhelo contar con vuestra presencia.

Saludos cordiales,

Juliane de Berasategui i Pern


La hija de los duques ensobró la nota y, tan pronto como pudo y la envió al Borja por medio de uno de los mensajeros del ducado – Entregad esto con suma urgencia, no perdáis tiempo! – exigió añadiendo luego una sonrisa.




_________________
See the RP information <<   1, 2   >   >>
Copyright © JDWorks, Corbeaunoir & Elissa Ka | Update notes | Support us | 2008 - 2024
Special thanks to our amazing translators : Dunpeal (EN, PT), Eriti (IT), Azureus (FI)