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[RP] Bienvenidos a Caspe, llegadas y despedidas

Tadeita


Era hora de iniciar un nuevo capítulo de su existencia... secaba sus lágrimas disimuladamente... realmente les iba a echar mucho de menos a todos los Rocabruna, desde el primero al último... sólo esperaba que esta vez su sorella no hubiera secuestrado a nadie más, en aquella travesía...

...se giró hacia la Duquesa de Caspe, a la que había visto llegar... muchas gracias excelencia... le contestó a la caspolina en respuesta a su bienvenida, mientras una pequeña se acercaba a ellas, con una graciosa reverencia... oh vaya, dijo poniéndose a su altura... muy agradecida por vuestra bienvenida jovencita, desconocía el nombre de la pequeña... y bienhallada..., le sonrío...

Tenía la sensación de que aquel iba a ser un gran lugar... lástima de banderas piratas que ondeaban en algunos navíos del puerto, pero aquello sólo podía significar que quizás vería a la Arcàdia de nuevo.

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Kossler


-Excelencia, ha llegado. -Dijo un soldado, con un profundo nerviosismo a Kossler, que supervisaba el adiestramiento de los soldados con mirada dura y atenta.

El General de la Guardia frunció el cejo, algo desconcertado por la frase. No compredía que había llegado. Fué entonces cuando se percató del pequeño barco que en aquellos momentos atracaba en el puerto del Ducado de Caspe. Desfrunció el cejo, sabiendo ya que no se trataba de que había llegado, si no de quién, y por supuesto él ya conocía su nombre. Desde el montículo dónde se alzaba el Cuartel y el patio de entrenamiento las vistas del puerto eran espléndidas. Incluso desde la lejanía pudo ver bajar a algunas personas del navío recién atracado.

Abandonó la instrucción y cruzó las manos tras su espalda, firme y recta. Las zancadas largas pero elegantes, en dirección a los muelles. Llegó en unos minutos y pudo comprobar para su sorpresa que no pocas personas habían ido a recibir a los recién llegados. El Marqués se sacudió el polvo de su uniforme, que se había ensuciado un poco al hacer una demostración a los soldados y caminó hasta dónde ella estaba, hablando con Noega y la pequeña Udine.

Y allí estaba, la Condesa de Bétera. No parecía en absoluto hastiada por el viaje, sí apenada. Desconocía los motivos, pero también podía percibir algo de alegría en su cara. La miró, ya frente a ella, con una mirada perdida y suave.

-Hola pequeñaja. -Dijo el Marqués, agachándose para saludiar a Udine, acariciándole el pelo.

Se levantó, y le crujieron las rodillas.

-Noe... -Dijo saludando con un gesto de cabeza a la Duquesa.

Finalmente, aunque no menos importante, saludó a Tadeita. Realmente, no era la última, si no que había sido la primera. Con la mirada que le había dirigido al llegar ya le había transmitido gran parte de lo que sentía.

-Condesa... -Dijo el de Castelldú, carraspeando un poco. -Me alegro de veros... de nuevo. Ruego disculpéis la tardanza; estaba adiestrando a los soldados y he venido lo más rapido que he podido. Espero que os guste el Ducado de Caspe. -Hizo una pausa. -Supongo que estaréis cansada. -Dijo el Marqués, ladeando la cabeza, esperando una respuesta. -Mandaré que os lleven el equipaje a Palacio, y si queréis descansar, podemos partir de inmediato.

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Andresius


Luego de varios dias de camino el cansancio se notaba en el rostro de Andresius, el sol era fuerte y la sed aun mayor, las raciones para el viaje ya se le habian acabado...
su rostro se lleno de esperanza y una pequeña sonrisa se dibujo en su cara al ver algunos tejados a lo lejos, mientras aceleraba el paso empezaba a ver las primeras casas y ya podia divisar el puerto, una suave y fresca brisa proveniente del rio refrescaban su cuerpo.
- Gracias al Altisimo un pueblo, ojala pueda encontrar una buena posada donde descansar
a la entrada del pueblo habia un pequeño letrero que decia "Bienvenido a Caspe" Andresius siguio su camino encontrandose con el señor tribuno del pueblo, quien lo recibio amablemente, luego de un intercambio pequeño de palabras el tribuno le ofrecio a Andresius una hogaza de pan y una pequeña choza donde podria descansar el joven; luego de comer Andresius agradecio a Roberciyo por la bienvenida, por la comida y por la pequeña casucha, una vez el señor tribuno se fue tomo un descanso para recuperar sus fuerzas.
-Mañana sera un nuevo dia y tendre el tiempo suficiente para conocer el pueblo
Dijo Andresius en voz alta mientras acomodaba sus cosas y tendia su cama para descansar
Noega


- Holitas Duquesita - Le sonrió la pequeña Udine. Nota mental: Indicar a su pelirrojo padre que su mismedad tenía un nombre que podía usar - esta pequeñaja lo copia todo, rió.

- ... muchas gracias excelencia....- respondió educada la Condesa de Bétera.

No esperaba menos, raudo como hacía tiempo apareció, melena al viento el de Mequinenza. - Noe - Saludó tal cual todas las mañanas - Koss - devolvió el saludo sonriendo para sí al ver las miraditas adolescentes en los ojos de ambos.

Tomó de la mano a la pequeña - Veo milady que ya estáis ubicada en nuestra noble villa, cualquier cosa que necesitéis, mirad un poco al sur, allá me encontráis seguro - sonrió señalando con la barbilla el peñasco negro que se veía a lo lejos entre alguna que otra nubecilla - es más debéis visitarme! Eso ya cuando os encontréis acomodada.....- dijo viendo un puñado de caspolinos que portaban cajas y baúles de Tadea - Qué demonios llevará consigo esta mujer en sus viajes, si yo me apañaría con un cajón de los pequeños, Oh! será que trae exquisiteces persas...eso ha de ser...- meditó para sí sonriendo y alejándose dirección al mercado.

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Arangil


El "San Jorge" arribó poco antes de la pasada medianoche al puerto de Caspe. Su imponente presencia despertó la curiosidad de los pocos residentes que todavía permanecían despiertos, quienes se acercaron para observar mejor la majestuosa embarcación, mientras su capitán ordenaba arriar las velas, realizando maniobras de atraque en el contramuelle norte del puerto.

Es algo tarde... Susurró para sí el Duque de Híjar. Ya habría tiempo de visitar las tabernas caspolinas con asiduidad. Se volvió dirigiéndose a Sancho:

Informad a Amaria y a Rasdruk de que pasaremos aquí la noche. Es muy tarde para buscar un alojamiento digno de nuestras nobles posaderas y no quiero incomodar a la pequeña Erikha. Procura calentar bien las brasas de sus camarotes para que no pasen frío esta noche. Tiene pinta de que helará y bastante.

Así se hará, Su Excelencia. Respondió el hijarano.

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Eloli1



El conocido aroma de un delicado perfume que le invadió las narinas al de Fago bastó para hacerle saber que el Duque de Híjar se encontraba en la ciudad. Por ello decidió saludar a su perfumado amigo a quien no veía desde hacía un buen tiempo.

" - Bienvenido a Caspe viejo amigo espero que tu estancia sea más que grata, apenas sea posible iré por ti para llevarte a beber unas cuantas copas de vino a vuestra salud"

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Casiopea



La de Monzón había recorrido los caminos sola, ya que la intendencia que suponía mover a la cohorte de sirvientes del palacio episcopal ralentizaba los viajes de un modo desesperante.
Además ella sabía que era una mujer de Jah y debía ser humilde, estar al lado de los fieles allá donde fuese necesario y compartir con ellos cualquier experiencia.
Dejó en anillo de Obispo en sus habitaciones y se echó al hombro un petate con algo de comida y una copia del Libro de las Virtudes. Montó en su caballo y puso rumbo a Caspe.
Llegó por la mañana de un día de Marzo y pidió alojamiento en la primera posada que encontró:


- Buenos días, ¿podrían dar posada a esta pobre caminante en este pueblo?
Vengo a quedarme unos días para visitar a unos viejos amigos.


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