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[RP] Entre la gloria y la perdición

Tadeita


Pasaba ya un buen rato, junto al de Illueca, que dados por vencidos habían tomado lugar en la mesa, mientras esperaban a Kossler.

- ¿y por qué Jaén? si allí hace un calor del demonio... no lo resistiréis, en cuanto sale el sol en verano se convierte en una caldera infernal... le daba conversación al príncipe.

- Nunca se cena tan tarde, algo no va bien, Kossler siempre llega el primero y siempre se queja de que le hago esperar... miraba a Zebaz con la sensación de un mal pálpito. Levantándose bruscamente de la mesa, vamos a dar un paseo antes de cenar, iremos a su encuentro, quizás haya olvidado que tiene que cenar, últimamente no está muy aristotélico.

No se detuvo a escuchar las posibles negativas del príncipe, y le cogió del brazo, puede que esté en la bodega..., quizás podáis abrir uno de sus barriles de Oporto recién llegados, estaba segura que eso convencía a cualquiera, las bodegas reales eran uno de los grandes reclamos de las visitas al alcázar.

...

- ¿Dónde está el rey? ¿le habéis avisado de que le se le espera?... nadie le había visto ni daba fe de su presencia. ¿dónde estaba la guardia real? ¿y Seberino?

- No está en la armería, ni en las bodegas, nadie le ha visto desde hace rato.

- Miró a Zebaz extrañada, qué raro, acompañadme, vayamos a ver.

Tomaron camino por los pasillos del Alcázar, charlaba intentando disimular su preocupación, aunque no podía evitarlo... quizá se haya encontrado indispuesto, aún nos estamos recuperado de la última plaga que llegó desde Tarragona....

...hasta que vio a Seberino, fiel sirviente del rey desde que christos perdió la alpargata, - buscamos a vuestro Rey, parece que anda perdido, ¿le habéis visto?.

- Perdón, mi señora, os estaba buscando. Dijo que no bajaría a cenar

- ¿Qué le sucede? ¿está indispuesto?, su primer pensamiento fue que quizás habria vuelto a las andadas, el vino era su fiel amante, a la que no conseguía doblegar. - Bien, no os preocupéis, iré a darle las buenas noches.

Se dirigieron hacia los aposentos reales, llamó a la puerta y no hubo respuesta. Intentó abrir, y estaba cerrada. Volvió a llamar... Kossler

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old times
Kossler


Tarde o temprano, hasta el más fuerte y poderoso de los hombres terminaba por morir. Después de todo ir al infierno lunar no estaría tan mal. Siempre había preferido el frío al calor.

En medio del dolor, una voz susurraba palabras de esperanza en su cabeza. La vocecilla, cada vez más difusa decía: Siempre hay algo a lo que aferrarse. ¡Siempre! ¡Vive!

Ahora sabía que aquellas palabras eran falsas.

Mientras crecía el lago de sangre, al ritmo que huía su vida, sintió otra voz, lejana y dulce que lo llamaba por su nombre. Kossler... ¡Pero estaba tan lejos y tenía tan pocas fuerzas!

La agonía se prolongó durante unos instantes que se hicieron prácticamente eternos. No sabría decir si habían sido minutos, horas o quizás unos pocos segundos, pero conforme pasaba el tiempo, sentía cómo las fuerzas le abandonaban y el dolor se hacía cada vez más soportable. Finalmente, sus ojos se cerraron, cansados, y el puño ensangrentado, apretado para soportar el dolor, se abrió. Sus labios exhibieron la que sería su última sonrisa. Después de todo, sí había nacido un hombre capaz de vencerle. El corazón, hastiado, dejó de latir.

Kossler había muerto.

Con ésto pongo fin a 7 años de Kossler. Ha sido tremendamente difícil relatar su muerte y más aún, ésta. Kossler parecía destinado a morir heroicamente en batalla o asesinado por sus múltiples enemigos. Probablemente hubiera sido lo más lógico o lo más esperado y probablemente lo que yo, cómo jugador, hubiera querido para él. Un final heroico cómo colofón a una historia muy larga. Sin embargo, en tanto que considero a Kossler cómo un antihéroe, he querido darle un final acorde a ello.

A todas aquellas personas con las que he tratado más asiduamente, muchas gracias. De todas ellas he sacado algo positivo. A todas aquellas personas a las que me he enfrentado, sea en la política o en la guerra, también. He intentado trataros lo mejor que he podido, pero si alguna vez no ha sido así, aprovecho para pediros perdón por ello.

Aprovechad ahora para sentir pena o alegraros. Y si tenéis ganas, llorad o bailad sobre su tumba. Al jugador siempre le ha gustado el drama. Entended ante todo que si Kossler ha resultado odioso es porque siempre ha intentado hacer las cosas a su manera.

Buen juego.

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Alhanna


Ella estaba allí, siempre estaba allí. No había dicho nada y nada era necesario decir. Había esperado el momento, mas de media hora había agonizado el Rey y tentada estuvo de darle paz con premura, pero hacerle mas llevadero el trance no era su cometido en esta ocasión y no era la única que esperaba el desenlace. Figuras negras surgían de entre las sombras.

Y sucedió, como siempre sucede, el hilo que une el alma al cuerpo se separa y el cuerpo expira. Alhanna vio como las sombras rodeaban el alma del difunto cuando éste la miró al tiempo que ella le indicara con su pequeño dedo hacia donde ir.

Se levantó, su ultimo pensamiento antes de volver a cruzar al otro lado fue para Erik. La proxima vez sería la última.


Con permiso del difunto, hasta siempre Kossler.
Tadeita


Aún no había podido borrar de su retina la imagen de Kossler, sobre un charco de sangre, con tenebrosa clavada en sus entrañas, atravesándole. En sus manos, las últimas letras que le habia escrito su marido.

... pero antes, aquella noche...

La guardia real tuvo que tirar la puerta abajo ante la nula respuesta desde el interior. Tras el secretario real, se abrió paso en la estancia, tenuemente iluminada, la luz de la velas estaba casi consumida, tardó unos instantes hasta que acostumbró sus ojos a la penumbra, y cuando vio aquella escena su corazón dio un vuelco, le faltaba el aire, tuvo que agarrarse para no caer allí mismo, y se acercó a él, despacio, yacía en el suelo, entre un mar de sangre, aún caliente, le movió, con ayuda le ladearon, el arma, atravesándole, no permitía otra opción; no podía dejar de mirarle, a veces miraba a Zebaz, pidiendo una explicación, unas palabras, que la despertaran de aquella pesadilla, no podía articular palabra, no era capaz de gritar, ni un susurro podía articular, se estaba paralizando por momentos...

Llevó su mano a la herida abierta, poca sangre ya brotaba de aquel manantial de muerte, aún cálida, en contraste con el frío acero de tenebrosa... Ni rastro de nada que indicara un asesinato, sus ropas, miró su mano, su anillo, las lágrimas comenzaron a deslizarse por su mejilla, recorriendo su rostro... con cuidado le retiró el mechón de pelo de la cara, ¿por qué, maldito Kossler de Castelldú? ¿por qué habéis hecho esto?...

la ira comenzaba a crecer en ella, igual que sus lágrimas luchaban por salir, quería golpearle, maldecirle, no entendía el por qué de aquello, jamás le entendió, era un alma imposible, cerrada, inaccesible, nunca consiguió llegar a él... y jamás entendería por qué había hecho aquello.

Entre lágrimas se dirigió a los allí presentes.

- Avisad a Seberino, que venga de inmediato, cerrad el alcázar y callad bocas. Habrá muerte para el que hable lo que aquí ha ocurrido. Que todos guarden silencio.

Se dio orden de cerrar aquellas estancias y silenciar lo ocurrido, la muerte sería natural para todo el mundo. No había testigos de lo contrario, y su cuerpo sería enterrado en suelo sagrado.


Largas horas estuvo presente mientras lavaban y cosían al Rey, la mortaja blanca en la que se entretuvo con sus propias manos en coser sus iniciales... si vas al infierno, al menos que sepan tu nombre, le susurraba.

Sobre la mesa dos cartas, una con su nombre, que aún no había sido capaz de abrir, ni leer, ni había permitido que nadie lo hiciera en su nombre, la segunda lacrada, posiblemente el testamento real.

Entrada la larga noche, haciendo de tripas corazón, sola, la abrió y despacio, intentando no emborronar la tinta con sus las lágrimas que secaba con la manga del vestido de terciopelo rojo, leyó...


Citation:
A Tadeita de la Vega, mi esposa.

Cuando leáis esta carta, habré muerto.

No quiero que os culpéis por ello. Nadie hubiera podido evitar aquello que era inevitable.

Siento no haberos dado un beso la última vez que nos vimos. Siento no haber sido quién esperabais. Siento no haber podido quereros cómo hubierais merecido, o cómo cualquier otro, probablemente, os hubiera querido. Sólo puedo que daros las gracias, por pese a todo ello, haber permanecido a mi lado. Sé lo difícil que ha sido. Si no me hubierais apoyado tanto, probablemente mi andanza por éste mundo hubiera terminado algo antes. Vuestra compañía me reconfortaba. Me hacía sentir menos solo.

Cuidad de vuestros hijos y prometedme que cuidaréis de los míos, incluso de los que no conocéis. A vos os nombraré albacea de mi testamento y a vos os daré en herencia mis títulos y tierras, cómo debe ser. Prometedme que cumpliréis con mis últimas voluntades. Es el último favor que os pido.

Vuestro esposo que os quiere,

Kossler



Y aquí acababa su historia, la de un buen hombre, que pocos entendieron, y muchos odiaron, y otros, como ella, admiraron y amaron hasta el final.

- Adiós mi protector, adiós mi amor.



Hasta siempre Kossler
Ha sido un placer compartir todos estos años de juego contigo
Me has hecho llorar, ¡capullo!

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old times





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