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[RP] El Palacio de Castilfalé

Biolove


La pelirroja ya no sabía donde meterse, a pesar de que estaba tan hambrienta como su hija había pensado rechazar amablemente la invitación y confirmarse con cualquier licor que la ofrecieran para no ofender a su Majestad con sus poco refinados modales, pero viendo que el mal ya está hecho, sobre todo tras las palabras del Rey, tomó asiento junto a su hija y cogió otra de las copas para que la sirvieran vino. Disimuladamente había comenzado a mordisquear una de las rebanadas de pan cuando escuchó otra vez a su hija tomar la palabra, dirigiéndose directamente a su anfitrión: ¿No hay croquetas?

Se atragantó de tal forma que comenzó a toser, llenando todo de migas, y luchandopor poder respirar se volvió hacia Jana con sus ojos amenazaban con salirse de sus órbitas

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Suplici


A pesar de que a su mujer no le había hecho gracia alguna, el barón acostumbraba a saltarse el protocolo cuando nadie mira muy atentamente, así que sonrió aguantandose la risa cuando su hija soltó un estruendoso "¡No!" y al final hasta pidió croquetas, a lo que su pelirroja esposa casi de desmaya de la impresión.

- Pues nada, que sean dos platos. - Dijo el barón entre risas acompañando a su hija en la petición y acercando una copa a su esposa. - Y decidnos Majestad, ¿dónde habeís dejado a vuesta Reina? - Preguntó ante la ausencia de la otra pelirroja.

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Kossler


-No, no hay cocretas. Las prohibí por pragmática sanción. -Reconoció el de Castelldú, mientras acababa de masticar. -Me di cuenta que los castellanos y extranjeros se estaban enganchando a eso que llaman... besamel, bersamel, becamel... bah, como se llame. -Tras una pausa continuó. -Pero puedo pedir que corten un poco de jamón. No, no es jamón Campeador, es del bueno.

A continuación cogió la jarra de vino y miró a la niña. Le llenó media copa y luego cogió la de agua y terminó de llenarla. Le dolió en el alma aguar el vino, eso era para él algo parecido a un sacrilegio, pero no quería ser el culpable de alcoholizar a aquella niña.

Vió que la madre parecía atragantarse y le acercó la jarra.

-¡Bebed algo, no quiero tener que enterrar a nadie hoy!

Dió otro bocado a la hogaza de pan untada con requesón.

-La Reina está algo indispuesta... Ya ha llegado a Castilla el Tarraconensis malum y le ha tocado a ella... Si es que no teneís nada bueno en Cataluña...

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Suplici


- Esperemos que se recupere pronto y podamos disfrutar de su presencia. - Respondió el barón haciendo una pausa antes de añadir. - Bueno, algo bueno tiene Catalunya hombre, claro que ahora lo teneis degustando vino aguado. - Dijo riendose antes de vaciar su copa, esa sin gota de agua.

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Kossler


Asintió con la cabeza, terminando de masticar el pan. Cogió rápidamente la copa y dió un sorbo de vino.

-No está bien que los jóvenes beban. -Repuso el monarca, mirando a la hija y luego al padre. -No seré yo quien la guíe a los vicios. De ello ya se encargará el tiempo.

Terminó la rebanada de pan con queso.

-Por el contrario, no hay nada mejor que el pan y el requesón. Ni más sano.

Buscó un lugar dónde apoyar el codo y luego miró al noble catalán.

-Pero contadme... ¿cómo van las cosas por Cataluña?

Sabía perfectamente cómo iban. Sus embajadores le informaban con regularidad de los sucesos, pero le pareció que escuchar la visión que tenia un catalán resultaria más fiable.

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Suplici


Entonces el Rey castellano preguntó por la politica catalana "¿Cuanto tiempo ha pasado desde que abandoné la Generalitat?" se preguntó para sus adentros.

- Me temo que desde que abandoné la Presidencia tomé la decisión de abandonar la politica, así que poco se del estado de las cosas actualmente. - Suspiró el barón. - Quizá vos querais ponerme al día. - Respondió el de Osona consciente que el Rey castellano estaba suficientemente informado de los hechos sucedidos en Catalunya.- Lo último que recurdo son rios de demagogia por parte de AC y unos resultados sospechosos de ser adulterados, - recordó - quizá han votado hasta las mascotas como si de ciudadanso se tratara. - Meditó en voz alta.

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Kossler


-Una lástima. La política es uno de los artes más nobles que hay. Sólo superado por el arte de la guerra, claro. -Hizo una pausa. -Pero entiendo que pueda ser extenuante.

Él lo sabía bien. Iba a cumplir los 43 años pronto, pero aparentaba prácticamente una veintena más. La política desgastaba y ello se reflejaba en aparentar más edad de la que en realidad se tenía. Muchos terminaban doblegándose por lo extenuante de la política.

Sonrió abiertamente. Parecía que le conocían mejor de lo que creía.

-Podría deciros hasta que ha comido el Príncipe hace un par de días. -Le contestó el de Castelldú, con ironia. Obviamente no sabía qué había comido, pero sí lo que estaba haciendo. -¿Y cuándo no ha habido demagogia en Cataluña? Ya en mis épocas la había y los pucherazos estaban a la orden del día. Entiendo que poco o nada ha cambiado desde entonces...

-¿Pensáis quedaros mucho tiempo por Castilla?

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Kossler


Se había hecho tarde. De hecho, tendría que haber salido hacia Toledo hace horas. Ya no saldría hoy, pero debería hacerlo mañana al despuntar el alba y tenía muchas cosas que preparar para entonces.

Se levantó de la mesa.

-Lo siento amigo, pero el deber me reclama. Ser Rey es un trabajo mal pagado y que ocupa todo el día de uno. Tengo pilas de sentencias de muerte que firmar... Espero que vuestra estancia en Burgos sea plácida. Podéis quedaros aquí cuanto queráis. Si no encontráis alojo os daran sitio dónde dormir, pero me temo que yo mañana debo volver a Toledo.

Su voz sonaba un poco triste. Dejar la calma de Burgos para regresar al baile de sonrisas falsas y puñales ocultos que era la corte castellana. Y a quién no le daría pena irse.

-Que tengáis un buen día.

Tras la despedida, Kossler se dió media vuelta y abandonó la sala.

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Tadeita


Llevaba días sin encontrarse bien, iba muy cansada, como si le hubiera dado veinte vueltas a la liza, le dolían los músculos y tenía fiebre... no había sido capaz de recibir a la visita que habían anunciado aquella tarde; cuando se encontrara mejor, ya les escribiría una carta. Le hubiera gustado saludar al catalán y su familia.

Cuando la noche comenzó a cerrarse, y todo se hallaba en silencio, veía un atisbo de tenue luz entrando por las rendijas. Se levantó, arropándose con una manta y se dirigió hacia ella. Entró sigilosamente y allí estaba el rey, su esposo, firmando legajos, uno tras otro, se acercó a él, puso la mano en su hombro, y se sentó en el apoyabrazos de madera.

- Es tarde, venid a dormir. La hora ya está cumplida. le dijo dándole un beso en la frente.

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old times
Kossler


Levantó la cabeza al sentir una mano bajo su hombro. Ni siquiera se había percatado de que su esposa había entrado. Le pidió (casi le rogó), que se fuera a la cama y le dió un beso en la frente.

-Es sólo un momento. -Le contestó el monarca, mirando unos legajos de papel.

Los leyó con detenimiento unos instantes y tomó algunas notas en otro papel. Luego cogió otro documento, lo leyó y lo firmó. Los colocó en un montón sobre la mesa, limpió la pluma con un paño y tapó el tintero.

-Ya. -Dijo girando la cabeza, mirando a su esposa, que se había quedado esperando. -Hacía tiempo que no terminaba tan temprano.

Apoyó sus manos en la mesa y se levantó de la silla. Luego se acercó a su esposa, tomó su cara entre las manos y le dió un beso en los labios.

-Vamos.

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