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[RP] La llegada de los invitados (Cumpleaños de Nicolino y Carolum

Astaroth_14


No pudo menos que escuchar la intervención de Ignius. Con gesto preocupado, se volvió hacia él.

¡Oh, venga, monseñor Abad, no me jodáis!¿A estas alturas con monsergas de esas? Siguiendo esa lógica, no deberíais comer, pues cuanto coméis es una mutilación de la obra de Dios.

Saludó también al Arzobispo de Tarragona, indicándole quién era a Blanche. Finalmente, aparecieron más invitados.

¡Vaya, la maestra Taresa! Elle est la maître Taresa, est probablement le meilleur peintre de la péninsule.

La saludó con una inclinación y una sonrisa.

Mi señora, es un placer hablar finalmente con vos. Conozco vuestra obra, y alguna vez nos habíamos cruzado, pero nunca había tenido la oportunidad de intercambiar verbos con vos.

Taresa, trato de maestra a tu personaje porque era el tratamiento usual a artistas, pero si crees más conveniente otro, no tengo problema

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Shoulder to shoulder, we'll answer Ireland's call!
Mikumiku


Miku se desplazó presto hacia el resto de los invitados. ¿Llego a tiempo, verdad? Sonrió. Todos aquellos nobles eran conocidos de vista, algunos más que otros, pero lo suficiente para merecer todo el respeto del joven. Quien, por su parte, estaba un poco incómodo todavía con la situación. Como caballero no era ninguna figura importante para el reino, ni era muy dado a celebraciones, pero quería dar buena impresión ya que había sido invitado.

Felicidades, excelencias. Para mí será un honor acompañarles hoy. Rió sincero, con una inclinación protocolaria. Y repasó con una mirada a los aristócratas: los borja, hábiles con la lengua y avispados, tal y cómo les recordaba de alguna otra ocasión. El Duque de Caspe, veterano y aguerrido, a quien había conocido en las justas. A su lado Astaroth, el Marqués y maestre del rubio. ¿Más sonriente que de costumbre? Dedució que la fina mujer que le acompañaba era su prometida.

Y pensando en prometidas, encontró la suya en cuestión de segundos. ¡Cyl! Miku se acercó a ella en cuestión de dos pasos y le rozó una mano con la suya en una discreta caricia. Estaba helada y aunque pudo contener el impulso de abrazarla la cogió de la mano medio sin querer, acción que no duró mucho. ¡Uy! Se movió algo entonces bajo su capa que sorprendió al joven.

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Fadrique


Como era habitual en él, el Cardenal llegaba tarde a la celebración así que bajó de su carroza y entró en la Villa Borja a toda prisa.

Allí encontró a su amigo Carolum y se le dirigió saludandole efusivamente, Gracias por vuestra invitación. No he querido perderme vuestra celebración aunque como veis no vengo preparado para la montaraza ya que no soy jinete, más bien soy "sillerero". le dijo riendo, Y felicidades, por supuesto

Luego se dirigió a saludar a los demás invitados presentes

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Lisena
No era muy ducha en cuestión a cabalgar, pero el haber recorrido tan largo recorrido junto al Duque de Caspe y la Señora de Maella la había hecho sentirse segura y protegida. Desde que se hubiera puesto bajo la tutela del Duque, de hecho, había incluso vuelto a sonreír, confiada de nuevo por el mundo que la rodeaba y al que antaño había mirado con recelo. Un recelo con el que volvía a mirar, sin embargo, a la gente que la rodeaba. Todos ellos eran desconocidos, y en apenas unos segundos ya había escuchado acentos italianos y franceses al rededor suyo.
Por suerte, el castellano predominaba en el ambiente, así como el frío mantenía distantes a las comadrejas dentro de sus zulos. Pero digamos que... En ocasiones, los animales se ven forzados a salir. Y obligada a sonreír a la pareja que acababa de arrivar, tuvo un pensamiento travieso. "Apuesto que quien regalara ese caballo al tuerto tenía unas aviesas e insanas ganas de matarlo", reflexionó mientras correspondía a los saludos con un gesto de la cabeza, y distrayéndose después con las vestimentas de los recién llegados, optó por esperar a que se alejasen para dirigirse a Kossler. Y cuando hubo opción, hízolo.


Tío, ¿quién es aquel hombre de un sólo ojo? ¿Y por qué se dirige a vos con tan poco decoro? -cuestionó, en un tono quedo y neutro que más bien se volvía curioso. No comprendía por qué razón no le hacían reverencias ni cubrían de halagos al Duque y Marqués, y cubierta su aura de inocencia, reparó en la dama de blanco.
Lisena también había optado por unas vestimentas claras, de tonos níveos y dulces, que al contraste de los oscuros cabellos negros, largos y ligeramente revueltos, acentuaban su piel aceitunada y sus ojos marrones avellana de brillos verdosos. Y a pesar de estar cubierta por pieles de zorra, no dejaba de apreciar la gélida temperatura del invierno castellano que tanto había añorado. Tiritaba.

Había demasiada gente, y se sentía incómoda, pero sólo la presencia del anfitrión la había relajado un poco. Había oído que el Conde de Alba, con sus hábitos cardenalicios, adoptaba una postura recia y sabia propia de la vejez, pero aquello distaba mucho de la realidad ahora que estaba teniendo la ocasión de verle con las vestimentas de diario, las cuales le hacían ver juvenil. Y de pronto escuchó algo acerca una cacería, y su mente volvió a llevarle a preguntar sandeces a su tío (a falta de cualquier otra referencia hacia Kossler).


Excelencia, sé que las mujeres podemos ser un impedimento en labores viriles, tales como la caza,... mas... ¿Podría acompañaros? -preguntó, cauta- No quisiera quedarme sola entre desconocidas.

La duda ya había sido formulada, y esperaba que Kossler tuviera cierta consideración y comprendiera que, lejos de agradarle las conversaciones sobre maridos, familia e hijos, prefería callar y escuchar a los hombres, que muchas veces parloteaban sobre política, y que incluso podía resultar más ameno e instructivo mantenerse entre conversaciones de mayores. O al menos le era preferible aquello a callar avergonzada por no saber qué responder acerca las dudas que a las alcahuetas les surgían sobre su familia, los Álvarez de Toledo, asentados en aquellas tierras.

Las de Alba.
Cyliam


Se dejo abrazar por el rubio hasta que el regalo bajo la capa volvio a protestar - Uff al final sera un regalo al estilo sandwich, que ganas de quitarmelo de encima. Dijo apoyando la cabeza sobre el hombro del rubio a la vez que susurraba algo. - Entre tanto cura y tanto noble me volvere loca, estas cosas en casa no pasan, ¿sera que me he acostumbrado a vivir rodeada de nuestros paganos y ahora no se vivir sin ellos?
Esbozo una sonrisa malvada, la mas pagana entre los gatos la decian, y no les faltaba razon, como se suele decir en esta vida todo se pega.

Cuando avisto a otro de los tantos rubios, si el rubio esta de moda, su sobrino, su tan querido y adorado sobrino, alargo la mano tironeando de su sotana con fuerza a la vez que sonreia picaresca y parpadeaba a su sobrino con salero, ella se consideraba el ojito derecho de su sobrino pero tambien su debilidad, siempre caprichosa le gustaba estar bien atendida y mimada por los mas cercanos. - Ven aqui sobrino, cerca de tu querida tia. Dijo con voz suave y melosa.

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Lord_james


despues de un largo viaje en la niña junto a su amada, james por fin habia llegado a la villa!
ve a carolum y le da un gran abrazo felicitándolo por su cumple!
muchas felicidades, que los años sepan tratarte bien y que el grandisimo te bendiga como lo hecho y seguira haciendo. luego se retira y pasa a donde están los invitado!

saludos a todos! dice james observando quienes son los que irán de caza!

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Gatubela


Del brazo de su amado entran a la villa, buscando entre los presentes, divisan al cumpleañero, se dirigen a el para felicitarlo

- Feliz cumpleaños, que el Altísimo le colme de salud, Eminencia - le saluda con una reverencia mientras su amado le da un fuerte abrazo felicitandolo

- muchas felicidades, que los años sepan tratarte bien y que el grandisimo te bendiga como lo hecho y seguira haciendo.

Luego del saludo se retiran y acercandose a los demas invitados saluda con un gesto de cabeza reconociendo a algunos de los presentes.



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Mikumiku


Le devolvió la sonrisa. Era verdad, últimamente gozaban de pocas compañías que compartiesen su fe. No era ningún problema, al contrario, nunca sabía uno lo que podía llegar a aprender.

La pelirroja se fue de su lado, y se quedó él allí parado entre cardenales y obispos, sin saber muy bien qué decir. Dedicó una mirada a Torbellino, a quien había dejado unos metros atrás por prevención. No conocía animal más chulesco y competitivo, así que lo forzaría a acostumbrarse a los demás equinos antes de que tumbara a algún emplumado noble de su cabalgadura. Todavía se podía liar la cosa.

¡Saludos! Contestó con gracia al invitado que acababa de llegar, a quien no conocía. Le cayó bien nada más verlo. Un placer, soy Miku. Se presentó humildemente. En aquel ambiente si hubiera hablado de títulos estaría en un momento a la altura del betún. ¿Y ustedes son...? No, romper el hielo no era lo suyo.

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Kossler


El Duque iba a contestar el Abad, pero el Marqués lo hizo antes que él. Le apoyó, pues en el fondo tenía razón. Todos eran criaturas de Dios, pero todas las critaturas debian sacar su hambre. Eso implicaba cazar.

Kossler yacía de pie, quieto, frotándose las manos para tratar de calentarlas. A su lado, estaba la Señora de Maella, Valjala de la Vega, que ostentaba el más preminente Señorío del Ducado de Caspe. Al otro lado de l Duque estaba Lisena, mas curiosa que de costumbre. Tal vez el hallarse entre tan distinguidas gentes la descolocaba. Eso se hizo patente cuando la joven habló, susurrando. Kossler le contestó sin mover la cabeza, suavamente.

-Es Astaroth da Lúa, Marqués de Gondomar y las Islas, Señor de Valdecorneja.... y alguna cosa más que no recuerdo. -Explicó el caspolino mientras buscaba algo en un bolsillo interior de la capa. Mientras tanto prosiguió. -No es falta de decoro. Es un trato más cercano. El Marqués y yo ya nos conocemos. -Dijo el noble catalán (el único, parecía).

Por fin encontró que buscaba. Extrajo la pipa de roble y oro del bolsillo e introdujo en ella las algas de Caspe. Luego la encendió con un pedernal y avivó el fuego de la pipa poniendo esta en sus labios. Asomaron, siendo muy visibles las nubes de humo.

Mientras hablaban de caza, su sobrina volvió a interrumpirle. Al parecer, quería acompañarles.

-No me corresponde a mi decidir eso. -Explicó el Duque a Lisena al tiempo que daba otra calada a la pipa, expirando después su humo. -Eso es algo que debe decidir el anfitrión. Si quieres venir, preguntáselo, sin miedo. -Dijo, poniendola a prueba.

Si había algo que el Duque odiaba era el miedo y no iba a permitir que nadie en su familia lo sintiera. Si la joven quería ir de caza deberia afrontar el tener que pedirselo al Cardenal. Si no, debería quedarse en la Villa de los Borja.

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Valjala


Valjala había estado callada al lado del duque, no es que fuera de su agrado las cacerías, especialmente porque las mujeres tenían que llevar esos ridículos vestidos de montar que no la agradaban los mas mínimo, evidentemente ella no iba a ir así, pero le daba igual lo que el duque pudiera regruñir o el resto de invitados, vio que ignius la saludaba y se ponía a conversar junto con el duque, le hizo una inclinación de cabeza y siguió mirando a su alrededor con expresión de fastidio.

Lisena estaba muy interesada en participar en la cacería ,pero al duque no se le veía muy por la labor de que la joven participara ,eso le hacia mucha gracia a valjala, tendría miedo el duque de que tan joven flor se vieran entre tanto cardo, lo mejor que podría hacer para salvaguardarla seria dejarla en manos del vinagreta(ignius) seguramente con el no corría el mas mínimo peligro, pero claro la juventud quiere emociones, así que les tocaría no perderla de vista, veía en la joven como le brillaban los ojos, mmmmm algún jovenzuelo seguro que llamo su atención, espero que el duque no me haga hacer de carabina.

Saliendo de sus pensamientos dirigió su mirada al duque, que fumaba esa maldita pipa con algas, la madre que lo ………… no me extraña que se le valla la cabeza, pero que demonios de algas son esas, con cara de desagrado meneo la mano para que el humo se fuese hacia otro lado

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Taresa


Se puso colorada hasta las orejas al oír la palabra "maestra". En la práctica lo era, tenía taller propio, pero no había pasado examen de maestría. O al menos no se acordaba, que no era decir mucho. No era un tratamiento que usaran con ella a menudo. El caballero que había dicho su nombre, después de susurrar a una hermosa dama rubia, se inclinó y le dirigió unas palabras, lo cual la dejó aún más descolocada. De todos los escenarios posibles, aquél era el que menos se esperaba.

¿El hombre la conocía? ¿Por qué tendría tan mala memoria? Se acordó entonces de varios comentarios de taberna sobre anuncios oficiales: el secretario real, el Marqués. El hombre con un parche en el ojo.

-El placer es mío, señor... Excelencia-"Si no pone cara rara, lo he dicho bien". Tenía que aprenderse de una vez por todas los tratamientos nobiliarios. -Sois muy amable, hubiera tenido que solicitar entrevista con vos hace tiempo, pero...-recordó su encuentro con el rey el día de la coronación, y luego los desfavorables informes sobre su salud.-Espero que Su Majestad se mejore con ayuda del Altísimo y los galenos.

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LUX
ANTIQVIOR
AMORE
Carolum


Y los invitados seguían llegando.

La otrora tranquila y solitaria puerta de la casa, donde sólo el trino de los pájaros o el repiqueteo de la lluvia rompiera el cándido silencio del campo, ahora se había transformado como la plaza de un pueblo del día de navidad. Mientras el pequeño grupo de sirvientes y el mayordomo intentaban poner orden llevando las monturas y carruajes a las cuadras, e intentaban complacer a los recién llegados con copas de vino y hojaldres de carne, las conversaciones se animaban y los invitados se saludaban entre ellos, bien con abrazos amistosos, bien con inclinaciones de cabeza e incluso con alguna mirada de odio... era lo que pasaba entre las grandes familias de rancio abolengo: ora te agasajaban, ora te apuñalaban.

Cuando Carolum envió las invitaciones, jamás hubiera pensado que tantas personas se acercarían a la fiesta, ya que sus amigos y familiares vivían en lugares unos distantes otros mas cercanos. Poco a poco fueron llegando más invitados, como Cyliam y Mikumiku. - ¡Amigos míos!.- recibió a la pareja efusivamente - Muchas gracias.- les respondió cuando le felicitaron. - Celebro veros con salud, y a vos, Miku, hacía tiempo que no os veía, ¿puede que fuera desde las justas?- Pero la pregunta quedó cortada cuando un bulto se agitó bajo la capa de Cyliam - Mi señora, ¿qué lleváis ahí?- preguntó con curiosidad frunciendo el ceño.

Por el rabillo del ojo vio una capa carmesí, al girarse identificó rápidamente... era el arzobispo Eduardo. Se acercó hasta él y le besó el anillo - Mi querido y viejo amigo, ¡gracias por haber venido! Habéis hecho un viaje muy largo desde Tarragona, ¿qué tal van las cosas por mi antigua ciudad? ¿os habéis instalado bien en el arzobispado? No busquéis más las botellas de vino del difunto Roger.- le guió un ojo - me temo que las descubrí yo todas... ¡y que buenas estaban! le palmeó la espalda, quizás no hubiera sido un gesto demasiado ceremonioso, pero había mucha confianza entre ellos.

Un poco apartada del resto de personas, con timidez, había una joven muchacha vestida con sencillas ropas de lana, lo que llamaba bastante la atención, en comparación con las lujosas ropas de los nobles. Carolum la reconoció al instante. - ¡Señorita Taresa!.- dijo acercándose a ella mientras le hacía una reverencia - su presencia me honra a mí y a mi casa.- Carolum percibió la turbación de la muchacha en su cara, se la veía tensa - ¿os curre algo? os noto algo pálida... ¡muchacho! - llamó a uno de los criados - Traigan una copa de vino caliente especiado y con miel para la señorita.- se volvió de nuevo hacia ella y levantó la voz al hablar - ¡Señores, por favor, un momento de atención!. Esta señorita que me acompaña es una de las grandes artistas que tenemos en la Península. Sus pinturas, todas ellas obras de arte, son de una excepcional belleza y calidad. ¡Os recomiendo sus trabajos, para todo aquel que desee convertir su casa en un verdadero palacio del arte!-

Un hermoso carruaje tirado por dos caballos blancos levantó una pequeña polvareda al frenar frente a la casa. Antes de que bajara nadie, Carolum ya suponía de quien se trataba, por el escudo de armas pintado en la portezuela. "Pues si que se ha dado a los gustos caros el catalán... se le habrá subido la birreta a la cabeza... nunca mejor dicho" El propio conde abrió la portezuela y ayudó a su amigo a bajar... él bien sabía lo incómodas que eran esas sotanas. - Eminencia.- respondió con una sonrisa tras estrecharle la mano con fuerza... a él no podía besarle el anillo. - Veo que por fin salís de vuestro despacho... tanto trabajo os va a matar. Disfrutad del día de hoy... si queréis cazar, pedid ropa a mi mayordomo, y si preferís descansar en mi casa, creo que el abad Ignius os hará una buena compañía... hay además excelentes libros en mi biblioteca.-

Cuando terminó de hablar con el cardenal, el conde vio dos rostros conocidos, uno era su primo segundo James, y la bella joven que lo acompañaba era la señorita Gatubela. Carolum sabía que entre ellos existía algo más que amistad, pero desconocía si continuaban como novios o ya se habían prometido... ¡o incluso casado! De repente se sintió mal por no preocuparse lo necesario por su familia. - ¡Bienvenidos!- abrazó a su primo fuertemente, y después saludó a Gatubela. - Gracias primos por venir... por que podré llamaros así, ¿cierto?- y guiñó un ojo a la chica - Me encanta que hayáis podido venir, no solemos coincidir mucho en las reuniones familiares. Por favor, id con el resto de invitados, ¡hoy nos aguarda un día muy divertido!.-

El Borja se paseó entre los invitados, vigilando que fueran bien atendidos con comida y bebida, todos ellos deberían recuperar fuerzas para la larga jornada de caza que se les venía encima. Al final consiguió divisar a dos invitadas a las que no había saludado antes. Ambas eran jóvenes, pero una más que la otra. A la Señora de Maella la conocía de vista, de otros tiempos, cuando Carolum era más joven y vivía en la convulsa Aragón. Se acercó a ella y la saludó cortesmente - Bienvenida, mi señora. Quizás no os acordaréis de mi... hace mucho que no nos veíamos.- El de Alba pudo notar cierta tirantez en su cara... quizás la mujer no estuviera muy contenta de estar allí. - Si creéis que la cacería os puede aburrir, podéis quedaros en la casa, no todos los invitados van a venir; podréis visitar las estancias o pasear por los jardines... aunque lamento que en ésta época del año puedan parecer tristes y sombríos, muy distante del colorido que tiene en la primavera.-

Pero el Borja sintió clavados en él los ojos marrones de una joven dama que aún seguía un poco apartada del grupo, quizás estaba distraída mirando a los invitados, pero Carolum pudo notar también en ella un poco de vergüenza. Se acercó lentamente a la joven, mirándola a los ojos y tomó su mano con delicadeza; la besó rozando sus labios en ella. - Enchanté.- dijo en francés... la galantería gala tenía mucha fama, y una buena entrada era esencial. - Sois la ahijada del Duque de Caspe, ¿cierto? Me hablaron muy bien de vos, pero sin embargo los halagos no fueron suficientes, quedaron demasiado escuetos.- dijo sin pestañear. Carolum quedó maravillado del traje blanco que llevaba, demasiado puro, demasiado inmaculado para el bosque. - ¿La señorita va a querer acompañarnos en la cacería?.-
Ignius


-Veo, mi buen Marqués, que no recordáis "La Prehistoria" del Mito Aristotélico...ahí no se habla de diversión, sinó de subsistencia. Si queréis divertiros, en vez de matar siempre podéis jugar a los dados! -contestó de mala gana el Abad.

Fue llegando más gente, entre ellos el Arzobispo tarraconense, con el cual, tras els beso protocolario, se quedó hablando.


-Ya véis, Monseñor. Yo tampoco me hubiera imaginado jamás en un sitio así- respondió ante su divertida pregunta.

Tras él llegó el Primado, Fadrique Verona di Valiant. En él y su sangre su juntaban casi de la mitad de rostros conocidos del Principado, siendo él una de las figuras más preeminentes.


-Eminencia Fadrique, es un placer veros por aquí-dijo, tras otro beso en otro anillo. Ya recordaba tres-. Tras vuestra partida del Principat no hemos tenido apenas de tener nuevas vuestras.

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Valjala


Valjala dejo de menear las manos para apartar el humo de la pipa de koss al ver acercase a carolum, no había cambiado mucho la verdad, aunque los años no habían pasado en vano para ambos, y ahora ya no eran aquellos dos chiquillos que se enfrentaban a todo con aquella pasión, el tiempo y las intrigas de algunos no eran la mejor manera de intentar defender ideas de juventud, pero eso se aprende con el tiempo

Bienvenida, mi señora. Quizás no os acordaréis de mi... hace mucho que no nos veíamos.- El de Alba pudo notar cierta tirantez en su cara... quizás la mujer no estuviera muy contenta de estar allí. - Si creéis que la cacería os puede aburrir, podéis quedaros en la casa, no todos los invitados van a venir; podréis visitar las estancias o pasear por los jardines... aunque lamento que en ésta época del año puedan parecer tristes y sombríos, muy distante del colorido que tiene en la primavera.-

Valjala puso una sonrisa socarrona y mirándolo fijamente a los ojos, le respondió

-muchas gracias caballero, por vuestra cortesía, no os preocupéis asistiré a la cacería, prefiero divertirme viendo como alguno de vuestros invitados intenta matar algún animalillo a quedarme paseando y escuchar las intrigas de las damas y los de la sotana, además estoy segura que si el vinagreta, huís pendón, valjala se tapo la boca para evitar se viera su sonrisa y prosiguió digo ignius se entera que me quedo le daría un patatús y no quiero ser responsable de estropearos la cacería , además soy buena jinete, no tendré problemas en seguir el ritmo de vuestros invitados, considero que será bastante tranquila .

Valjala observo como el de alba poso sus ojos en la preciosa lisena y como se acercaba a ella para saludarla, mmmmmm la naturaleza de los hombres, si utilizaran la misma capacidad para otras cosas que funcionaria todo

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Lord_james


- ¡Bienvenidos!- abrazó a su primo fuertemente, y después saludó a Gatubela. - Gracias primos por venir... por que podré llamaros así, ¿cierto?- y guiñó un ojo a la chica - Me encanta que hayáis podido venir, no solemos coincidir mucho en las reuniones familiares. Por favor, id con el resto de invitados, ¡hoy nos aguarda un día muy divertido!. dijo carolum al percibirse de la llegada de gatubela y james, pues claro primo jejeje como no es cierto que deberiamos organizarnos un poco mas en las reuniones familiares pero creo que este es un buen momento para compartir! dijo james luego retirándose con su cherie con los demás invitados.

ve a Mikumiku acercarse diciendo:
¡Saludos! Un placer, soy Miku ¿Y ustedes son...?
hola miku, me llamo james y ella es mi novia gatubela el placer es nuestro! tu también iras de caza supongo.

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