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[RP] La llegada de los invitados (Cumpleaños de Nicolino y Carolum

Fadrique


Hermano Ignius, Monseñor Eduardo d' Hókseme, que me place veros a ambos tras tanto tiempo.

¿Como os va en el Principat?. En Castilla la cosa está dificil por la situación económica y por un grupo de salteadores. Hemos tenido que movilizar al ejercito para defender la Capital.

¡Cuantos invitados!. Sabía que los Borja eran legión, pero que tuvieran tantas amistades no. Os voy a dar a ambos un consejo... cuidaros de ellos, creo que aspiran a dominar el orbe
, les dijo en un susurro apenas audible.

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Kossler


Kossler seguía fumando en pipa, mientras paseaba saludando a los invitados. Luego vio al Cardenal Fadrique, nombrado recientemente y se acercó. Dió una calada a la pipa y se acercó al Cardenal, que parecía estar hablando con el Abad y el Arzobispo de Tarragona.

-Buenos días, Eminencia. -Dijo el Caspolino, con una sonrisa. -Monseñor... cuanto tiempo sin veros... -Dijo el Duque con una ligera inclinación de cabeza en señal de respeto.

Volvió a darle otra calada a la pipa.

-¿Y bien Eminencia, se puede saber que hablabais con el Arzobispo y el Abad? Si no os molesta, claro. -Comentó el de Castelldú con una sonrisa pícara.

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Lisena
Ella, mientras tanto, continuaba los pasos del Duque con recelo, mirando las caras de todos los asistentes con la desconfianza de la que una doncella es dueña. En ocasiones también volvía la mirada hacia la Señora de Maella, quien a pesar de no conocer, siempre había pensado que era una mujer alegre y divertida, el tipo de gente con la que le gustaba mezclarse. Aunque, bueno, Lisena no estaba acostumbrada a la familiaridad con que Valjala trataba a la gente.

Y para más señas, describiré la situación.

Su tío se había dirigido hacia ciertos altos cargos eclesiásticos cuando ella, distraída, se volvió de espaldas a aquellas personalidades tras hacer el correspondiente saludo protocolario. Se entretuvo mirando las paredes, o tal vez las musarañas, tratando de hallar defectos en los grandes retratos familiares. Puede que alguno tuviera la nariz más grande que otro, pero no sabía apreciar si aquello era un defecto genético o en cambio del artista. De cualquier modo, mirar narices se le hacía entretenido hasta que frente sí halló otra, mucho más peliaguda y con más carácter que el resto. Y lo que era mejor, a tamaño real.


Enchanté. -le había dicho, con un breve sonido gutural que se había vuelto en una voz grave de acento cerrado. Castellana, al fin y al cabo. Su mano fue sorprendida por otra mucho más grande, una que si la cogía del cuello podía partírselo en dos, y velluda. De hombre, concretamente.- Sois la ahijada del Duque de Caspe, ¿cierto? Me hablaron muy bien de vos, pero sin embargo los halagos no fueron suficientes, quedaron demasiado escuetos.

La mirada del Conde de Alba se había concentrado en recabar cuanta más información acerca su vestido, puro e inmaculado, que iba forrado con las pieles marrones rojizas de una zorra. O tal vez fueran más.

El placer es mío, caballero. -había sabido responder educadamente, correspondiendo al beso en la mano con una inclinación de cabeza y una flexión de las rodillas. Halagada después por la conversación que el hombre trataba de entablar, pero irritada a la vez viendo que su tío Kossler se aproximaba a sus amistades y conocidos alejándose de ella y queriendo seguir tras él, revolvió su vivaracha mirada en busca de una salida mientras los cabellos se zarandeaban sin despeinarse en su semi recogido.- Sois muy gentil, señor, aunque realmente tengo más parentesco con una familia muy antigua de aquí, de Alba, y de extenso linaje castellano que, para suerte mía, emparentó con la del Duque. -pensó que así, cuanta más información diera, se vería menos obligada a estar retenida allí. Pero, ¡ay, ingenua de ella!, que estaba por meterse en la boca del lobo.

¿La señorita va a querer acompañarnos en la cacería? -prosiguió él. Aquella era una pregunta que la había ofendido. Si él también iría a la cacería, ella no querría acudir. No quería compartir nada con ninguno de los presentes con los que había entablado conversación, pues desconfiaba de todos ellos, a excepción de con quienes había asistido. Sin embargo, prefería tener que soportar la terrible insistencia de un hombre a los cuchicheos continuos de féminas en la cazuela del teatro.

Respondió con franqueza, ¿qué sino podría hacer?


Espero que el Conde me permita la asistencia. Estaría encantada de asistir, pero dudo que mi compañía fuera de ayuda. Creo incluso que entorpecería la labor.
Liborio


Mis ojos recorrían el vestuario de mi tío y el del Cardenal, al cual identifique gracias a las enseñanzas de mi padrino y además porque era el hábito utilizado por este muy a menudo, por no decir diario, el frio en la villa era excesivo para aquella época, el abrigo de piel que reposaba sobre mis hombros cubría mi traje negro con bordados de hilo color plata combinados con unas cuantas hebras de plata pura, un traje diseñado para aquella gran celebración como lo era el cumpleaños de mi padrino quien se había ganado el lugar de mi padre, mis ojos se encontraban muy inmersos en mi tío y el Cardenal a tal punto que no note la llegada del resto de invitados hasta que mi padrino se acercó a mí, y comenzó lo que se había vuelto un poco habitual, el regaño, aunque sabía que lo hacía por mi bien y por eso no renegaba demasiado.

Sabe muy bien que no me gusta permanecer mucho tiempo con las mismas ropas tío – dije en un tono un poco cansado de repetir lo mismo- me he cuidado perfectamente, en cuanto a la bebida es uno de los muchos placeres de la vida con los cuales tengo una relación amena pero no en demasía – dije sonriendo al recordar que no le gustaba que bebiera demasiado, aunque tío no debía preocuparse por eso ya que no bebía asiduamente solo en ocasiones que lo ameritaban con aquella; escuche muy atento las últimas palabras que me dedico ante las cuales mis sonrisa se elevó mucho más- Me honra que me escoja como su acompañante en la caza, mandare a Luciano a que arregle las sillas de montar en nuestros caballos para tener todo preparado así como la ballesta- termine diciendo mientras le correspondía el apretón de mano el cual transmitía mucho cariño y respeto de mi parte hacia él. Cuando mi tío se retiro di instrucciones precisas tal cual me las dio mi padrino, ha Luciano para que las transmitiera al mozo de la caballeriza.

Fue en ese momento cuando mis ojos recorrieron a los invitados llegados muchos vestían pomposamente, en especial dos, a uno de ellos le conocía de vista el marqués de Gondomar, secretario del Rey, quien se decía que estaba implicado en la muerte de su tía, junto al gremio de coperos; la otra persona en la cual se fijaron mis ojos era alguien quien jamás había visto, e iba acompañado de dos damas, una de ellas parecía no muy conforme de encontrarse en aquel sitio y la otra demasiado curiosa ya que se detenía a visualizar los detalles de los retratos familiares, pero una mancha roja llamo mi atención y quien más que la Señora de Compostela poseía aquel rojo en su cabello.

Demasiadas sotanas se miraban en recinto para mi gusto, así que decidí pasar de ellas unos momentos y seguir viendo a cada uno de los presentes, entre los cuales observe a un dama que llevaba unos ropajes bastantes sencillos comparados con los ostentosos de los demás, no comprendía el motivo de aquella dama en el salón pero esta fue explicada rápidamente cuando mi padrino la presento como una maestra de la pintura y por los elogios emitidos por mi padrino sin duda era una de las mejores, pro que no todos los días alguien era elogiado por un Borja.

Seguía repasando con la vista a las personas que se encontraban en el recinto, muchas llamaban mi atención pero no tanto como la prometida del Marqués según lo poco que pude descifrar desde aquella distancia, no hablaba muy bien el castellano y no se miraba excesivamente cómoda en aquel lugar, pero la pregunta que mi mente seguía sin resolver era la presencia del de Gondomar en aquella fiesta

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Hsmeduardo


Después de saludar a Carolum, quedó conversando un poco con él.
- Pues ya veo porque todo el clero quería estar metido todo el tiempo en el Palacio Arzobispal, claro, buscando "reliquias" del difunto Róger. Menos mal se ha llevado todo, tengo conocimiento que este tipo de cosas gustan mucho en el clero castellano, dijo riendo.

Siguió saludando el Arzobispo a los que iban llegando. Se sumó a una conversación entre Ignius y el Cardenal Fadrique. Llegó después Kossler, a quién respondió Eduardo dándole unas palmadas en la espalda
- Claro que puede saber, converse con nosotros.

Dirigiéndose a Fadrique dijo
- Gracias a Dios me ha ido bien en Cataluña, uno que otro problema, pero que no tienen gran relevancia. Pero... si alguien sabe de Cataluña, es este caballero aquí presente... Kossler -dijo sonriendo mientras señalaba al Caspolino-.

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Cyliam


Habia demasiada gente, caras conocidas, caras no tan conocidas, caras demasiado conocidas, a la pelirroja todo comenzaba a darla vueltas, escuchaba trozos de conversaciones, pezados de frases y no entendia absolutamente nada, se estaba agobiando mucho, suspiro dos veces, aun con el regalo bajo su capa abrazado por uno de sus brazos mientras que con el otro se abanicaba como podia, estaba deseando ponerse a gritar como una histerica, mandarlo todo al carajo, pero tan solo se retiro lejos y se sento donde pudo, asomo la cabeza bajo la capa al menos el regalo aun vivia.

Cerro los ojos, respirando lentamente intentando relajarse, cuando se hubo relajado lo suficiente, lo suficiente para no caer redonda al suelo, se acerco a pasos pesados hasta el conde y le agarro del brazo. - Conde siento tener que secuestraros de vuestros invitados pero desearia daros vuestro regalo para poder pasear luego por los jardines un rato, si os parece bien claro esta. Tiro de la mano del conde alejandose de tanto tumulto y por fin descrubio el regalo bajo la capa, los ojos azabaches del animal miraron directamente al conde. - Espero que sea de vuestro agrado esta pequeña cria de halcon. No podeis negarme que estos ojos enamorarian a cualquiera. Dijo sonriente mientras entregaba al polluelo envuelto en paños. - No dejeis que se enfrie y cuidadlo bien. Y muchas felicidades de nuevo. Dijo antes de despedirse de el con un fugaz beso en la mejilla del conde antes de salir corriendo a ver los jardines. - Ah, y no olvideis decir que me avisen para la caceria, aunque no sepa cazar mi yegua desea correr conmigo.

Y por fin haciendose deshecho del halcon, y sintiendose libre de tantas presentaciones la pelirroja se fue a pasear por los jardines, que decian que eran hermoso aunque si ella no lo veia no lo iba a creer.


Espero que no moleste a nadie este pequeño secuestro express pero si quiero seguir el rol necesitaba deshacerme del regalo ^^

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Gatubela


- ¡Bienvenidos!- abrazó a su primo fuertemente, y después saludó a Gatubela. - Gracias primos por venir... por que podré llamaros así, ¿cierto?- y guiñó un ojo a la chica - Me encanta que hayáis podido venir, no solemos coincidir mucho en las reuniones familiares. Por favor, id con el resto de invitados, ¡hoy nos aguarda un día muy divertido!. dijo carolum al percibirse de la llegada de gatubela y james, pues claro primo jejeje como no es cierto que deberiamos organizarnos un poco mas en las reuniones familiares pero creo que este es un buen momento para compartir! dijo james luego retirándose con su cherie con los demás invitados.

- Gracias por la invitacion, y claro que puede - le responde sonriendole, luego del saludo y del brazo de su novio, se alejan hacia donde se encuentra el resto de los invitados.

Se acerca un chico y se presenta a ambos

¡Saludos! Un placer, soy Miku ¿Y ustedes son...?

hola miku, me llamo james y ella es mi novia gatubela el placer es nuestro! tu también iras de caza supongo.

- Un gusto conocerle Miku - Gatubela le hace una reverencia al joven, enseguida empiezan a charlar sobre la caceria que dará lugar en poco tiempo.

Mientras hablaban, Gatubela miraba alrededor, buscando caras conocidas, en un grupo divisó al arzobispo Hmseduardo, hacía muchos dias que no le veia, con un gesto le saludó ya que se encontraban un poco distantes y no se vería bien levantar la voz.

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Fadrique


Mientras departía con El Abad Iginius y el Arzobispo de Tarragona se acercó el Duque de Caspe al que Eduardo d' Hokseme invitó amablemente a unirse a la conversación

-Buenos días, Eminencia. -Dijo el Caspolino, con una sonrisa. -Monseñor... cuanto tiempo sin veros... -Dijo el Duque con una ligera inclinación de cabeza en señal de respeto.

-¿Y bien Eminencia, se puede saber que hablabais con el Arzobispo y el Abad? Si no os molesta, claro. -Comentó el de Castelldú con una sonrisa pícara.

Buenos días Hermano Kossler, un placer verlo por estos lares., dijo sonriendo aqfectuosamente. Pues aquí platicabamos sobre lo extensa que es la familia Borja y lo amplia que es su red de contactos, lo cual es bueno para ellos pero no se si para los demás. dijo y mantuvo unos segundos de silencio.

¿Sabiais que en Castilla existe un gremio de coperos reales bien dispuestos para las necesidades del Reino... que no siempre coninciden con las del monarca?

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Taresa


-Oh, ¡gracias señor, pero no hace falta! Estoy bien-le dijo al de Alba cuando pidió una copa para ella, pero fue inútil. Entonces, el conde alzó la voz y la presentó con grandes alabanzas ante la concurrencia. "Es lo que querías, estarás contenta"... aunque se hubiera conformado con un poco menos de atención.-Parabienes en vuestro día, Excelencia. Os presento a maese Ramiro de Odriozola, ciudadano de Osma-le hizo un gesto a Ramiro para que se adelantara -Tiene mucho talento, está interesado en la arquitectura y la construcción. Estoy segura que algún día oiréis hablar de él.

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LUX
ANTIQVIOR
AMORE
Mikumiku


Pues sí, claro que les acompañaré. Sin embargo, quizá seamos muchos para una sola batida y debamos separarnos. Miku comentó un par de anécdotas divertidas de caza, como la del pato mareado o la del ataque de los conejos. Sonrió y se despidió momentáneamente de ellos, tampoco quería absorberles mucho tiempo. Es un placer. Se inclinó un poco. Voy a ver si encuentro alguna copa de esas tan famosas, ¿Aprovecho el viaje y mando algo para ustedes?.

Se separó de la pareja para agenciarse una bebida, ágilmente esquivando a los religiosos, estratégicamente colocados cerca de los víveres. En un reflejo vio a Cyl desapareciendo tras un seto, y tuvo la intención de seguirla al momento. Ya no la veía, y pegó un trago allí en el sitio. No parecía preocupada ni huyendo así que decidió no hacerlo.

En cambio, encontró una distracción en una conversación contigua a él. Estaban un poco... ¿Apretados? en el recibidor de la enorme casa, seguramente por la rasca que hacía fuera, y sin querer uno escuchaba voces ajenas. Se giró hacia otro lado, sintiéndose poco cortés parando la oreja por donde pasaba. Miku se fijó entonces en otro recién llegado, que vestía en ricos ropajes negros y se fijaba detenidamente en todos los invitados. Le dió mala espina. Había visto ese comportamiento otras veces, sobre todo en ladrones antes de actuar, halcones antes de abalanzarse sobre su presa. Miraba mucho al Marqués, demasiado.

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Valjala


Valjala seguía mirando con cara de fastidio a un lado y otro,no le gustaban ese tipo de celebraciones pomposas, tanto lujo, tanta joya, para una cacería ,mas que cazar ciervos parecía que algunos quisieran otro tipo de caza, vio como el duque se alejaba para hablar con monseñor fabrique y compañía.
Los ojos de valjala se posaron en una dama de aspecto sencillo, la llamo la atención, era la única que miraba al suelo y parecía algo descolocada, se fijo bien en ella y se dio cuenta de quien era, teresa, su hermana la había hablado muy bien de ella, una artista increíble y una persona mas increíble, recordaba el regalo de cumpleaños con que la obsequio la autora, un maravilloso cuadro de la taberna la hermandad que su hermana había tenido en jaca.
Sin dudarlo se encamino hacia ella, valjala paro en seco y miro hacia lisena, al verla azorrada se acerco a ella y agarrándola del brazo la dijo:

-si me acompaña usted, quisiera presentarla a una artista estupenda, seguro que la va a gustar

Y dirigiéndose al de alba con una sonrisa le dijo

-perdonar caballero que os robe tan excelente compañía, pero es del agrado del duque que la señorita sepa de todas las materias, y estando aquí en su casa teresa, comprenda que no puedo dejar pasar esta oportunidad

Con paso firme se acerco a teresa y con una sonrisa y tendiéndola la mano

-señora teresa, es un placer conocerla, e o ido maravillas de usted, permítame presentarme, soy Valjala de la Vega y Limeric, Señora de Maella y hermana de Marled y esta es la señorita lisena ahijada del duque de Caspe y Marques de navidul.

En ese momento valjala ya sin poder disimular mas, soltó una tremenda carcajada mientras miraba al duque con cara de mala


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Rose_de_anthares


La invitación había llegado con cierto retraso según entendió la de Pern, nada más llegar en compañía de sus hijos a la fiesta que habían sido invitados en honor al cumpleaños de Carolum y Nicolás de Borja.

El viaje, si bien no había sido del todo extenuante como ella esperaba, se había visto alivianado con el descanso que habían tomado para llegar. Ederne estaba inquieta y no era para menos, conocería de cerca a la familia de Nicolás y ésta reunión al menos para ella significaría un sin fin de sentimientos.

Los caminos estaban custodiados por el otoño y amenzados por el inminente invierno que, implacable, se cernía sobre toda la tierra por el altísimo creada. El estar en ese viaje le ayudó a pensar, extrañaba al Duque, le hubiese gustado asistir a estar fiesta, pero desde que dejó la corona Valenciana se había dedicado a que el Ducado y Condado gozaran de la producción y el esplendor con el que ahora se le conocían en la Corona. Y por ello, la de Pern se ocupada de todo lo referente a sus hijos y la vida social como la representante de la familia. Sus hijos, siempre de ayuda, aún merecían entrenamiento, en especial Jokin. Ederne y Juliane, siempre tan independientes, no era símbolo de preocupación para ella.

Demasiados pensamientos para un viaje que sin duda le había parecido corto.

Cuando el carruaje se acercaba a las tierras del Conde, se alegró al ver su apariencia fructífera. Nada más llegar pudo comprobar al ver las dependencias en si, con los blasones tallados en piedra en las pareces principales, bastantes habitaciones y pilares que sostenían las plantas superiores, saber que sin duda no se había equivocado en su primera impresión.

Notó la gran afluencia de invitados por las escoltas y los blasones que engalanaban a muchos de ellos, la Duquesa supo que conocería a más del algún noble de tierras lejanas pues los Borja eran conocidos en cada rincón de la Hispania.

Suspiró profundamente y se atizó el vestido . Avanzó hasta dónde se hallaban los heraldos y su secretario se encargó de entregar la invitación que los hacía acreedores a disfrutar de tan importante velada – Su excelencia la Duquesa de Benicarló y Condesa de Morella Rose de Pern, señora Berasategui, acompañada de su familia

Fueron conducidos hasta el salón principal dónde varios invitados charlaban amenamente. Sonrió pues se anticipaba una velada absolutamente interesante por lo que se apresuró a saludar – Buenas sean para todos vosotros – dijo tras ser anunciados, saludándo en general para no obviar a nadie. Se sentía feliz de poder acompañar a sus amigos en su celebración.

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Ederne_bp


El viaje hasta la villa Borja había sido largo, extenuante en algunos momentos, sobre todo mientras Juliane dormitaba o al menos cerraba los ojos para descansar.
Ya anocheciendo, llegamos a nuestro destino, estaba algo agotada, a pesar de los varios descansos que madre pidió para llegar lozanas a aquel lugar. Aun así, me quede sin aliento al divisar aquel lugar, una impresionante serie de torres redondas de piedra, chimeneas de arcilla roja y chapiteles diversos. El sol poniente bañaba la casa de un dorado refulgente. Por cansada que estuviera, la imagen fue tan arrebatadora que la fatiga se desvaneció.
Mire el verdor que se extendía desde los cantiles hasta la fachada de la casa, las verdeantes y onduladas colinas desplegadas alrededor.
Era imponente. Parecía haber estado aquí cientos de años
Se veían ventanas por doquier, por unos instantes observe aquel apacible lugar, tome mi vestido y me dispuse a seguir a mi madre que ya se adelantaba junto a Juliane.

Por mucho que lo intente no pude pasar por alto la impresionante belleza del interior, paneles de madera lustrada brillaban a la luz de una araña de hierro forjado colgada en un techo enmaderado y enyesado. Suelos de madera intrincadamente taraceados relucían bajo mis zapatos de cabritilla.
Era una casa fuerte, de aire masculino, con antiguos candelabros de hierro en las paredes de los pasillos, y más paneles, si bien el cálido resplandor de las velas y el brillo de la oscura madera pulida suavizaban el efecto haciendo que resultara elegante e incluso delicado.

Un hombre anuncio nuestra llegada y mi madre hizo un saludo generalizado a los presentes, en aquel momento puse la debida atención en las caras de las personas que allí había.
Recordé entonces las líneas que había escrito Nicolás unos días antes, invitándome a su cumpleaños

“Finalmente ha llegado el momento. El momento en que os presentaré a mi familia, claro está”

Por las Barbas de Christos, ¿esta era toda su familia? Quizá habrían mas invitados y no todos eran familiares como había dicho, también era el cumpleaños de su hermano y quizá fueran invitados de el, recordé sus últimas palabras

“Será algo más bien..."privado".

Fui presa del pánico, ¿qué me estaba pasando? Tímida no había sido jamás, no sería esta la primera vez, eleve mi cuello y asome una sonrisa a mis labios, escrute con la mirada a todos los presentes y acomode mi vestido mientras encontraba una cara conocida al menos.

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Ducce


El De Bournes habia recibido la invitación para el cumpleaños del menso Nicolas y del sacerdote-Conde-escupible. Feliz por tener un lugar al que asaltarle las bodegas le respondió al Borja que asistiría y que se preparase para ver sus reservas de vino vacias. También esperaba poder cazar idiotas, se estaba convirtiendo en su pasa tiempo favorito.

Al llegar con su esposa y su primogenito Lito, que de a poco iba creciendo y desarrollandose, bajó del carruaje y anunció a la familia ante los guardias...

Estoo, dónde está el vino?

Perdone?
- Le respondió el guardia -

Eh, no, nada, que hemos llegado los Vizcondes de Olocau, venimos a vaciarles las bo....al cumpleaños de los Borja, si, eso...

Con una gran sonrisa en su cara ingresó a la estancia y saludó a la mensa de Rose que era la mas conocida de la fiesta...

Vaya mensa, con ese vestido te ves aún más vieja de lo que ya eres....

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Izuvioleta


Ya no tenia idea de a que hora llegaba, pero sabia que no era temprano. Como ella acostumbraba a hacer, salió apurada. En la Villa Borja se realizaría el cumpleaños de sus dos primos, Nicolás y Carolum. Junto con Kurt, eran su única familia directa. Por lo menos viva... no tenia a nadie más. Por lo que significaban algo muy valioso para ella. Jamás se podría perder lo que sería una de las fiestas más interesantes en la Villa. Viajó en Kerchak, durmiendo a cada paso que el león daba. Era de esperarse su cansancio al llegar a la estancia. Se bajo del león y procuro que reciba los cuidados necesarios, para cuando ella esté dentro.

Antes de entrar, se aliso el vestido violeta y el chal que tenia puesto encima. El frío se comenzaba a notar en todo el cuerpo y valía estar prevenida. Además... pasearía por esos hermosos jardines, sin duda alguna.

En la entrada se anunció orgullosa: Supongo que les soy cara conocida, Izuvioleta Borja. Prima de los cumpleañeros. Con su permiso. - dijo apartando al guardia de lugar. Entró y mucha gente había ya. Los primos no se encontraban por ningún lado. Pero ya aparecerían y ella podría saludarlos como era merecido. Muchas caras conocidas reconoció al instante y otras no tanto. Sabía que eso pasaría. Los primos, al tener semejante poder tenían contactos por todas partes. Esperaba conocer a los demás familiares Borja que ni ella habia visto en su vida. Quería aumentar sus conocimientos acerca de la familia y que mejor manera, que un cumple familiar.

Pero, otra vez la rubia entraba sola. Era algo cambiante en ella. Hacía no menos de dos meses entraba con compañía. Ahora se encontraba prácticamente sola, en medio de toda esa gente. Pero era una mujer fuerte. Mucho no le importaba el hecho de estar sola, pero no podía dejar de pensar las vueltas que la vida daba. Como de un día para el otro, el mundo se desvanecía por completo y volvía a renacer de otra forma totalmente diferente. Ni peor, ni mejor, diferente. Y ahí estaba ella, todavía de pie. ¿Cuánto más resistiría?

Con prisa, pero intentando disimularlo, se fue directo a la sección de vinos.

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