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Deber, Sangre y Honor

Lirdi


La noche pasó… Larga, fría, silenciosa… Demasiada era la congoja de todo un reino que lloraba la muerte de su rey, y con mas peso se sentía en el Real, que no solo se lloraba a un rey, se lloraba a un amigo, a un padre, a un esposo…
Las primeras luces de la mañana comenzaron a llegar, y con ellas, la Reina arribó a la habitación… la luz se su sonrisa se había apagado, sus ojos rojos y su rostro aun mas pálido que como se imaginaba el propio… Cuando se elige un compañero para nuestros pasos, y este parte dejándonos a la deriva, el dolor es terrible, insoportable… Ella lo sabía bien… La vida de la Jones estaba marcada por muertes: sus padres, su prometido, abuelos, tíos, primos, sobrinos, su esposo, grandes amigos, la lista era infinita… Y no por ello transitar el luto era mas sencillo, siempre era igual de doloroso… Pero si por ello, sabia bien por el momento que transitaba toda la familia, y en especial su amiga Rose… Se puso de pie de inmediato al verla y la abrazó fuertemente.


-Se que todo lo que diga, ahora esta de mas. Pero cuentas conmigo siempre, para todo lo que necesites.- intentó esbozar una sonrisa sin demasiado éxito.

La reina pidió preparar a solas al rey, y las damas asintieron. Lirdi se retiró de la habitación, y una vez en el pasillo se encontró junto a Juliane y Ederne. Habían compartido la habitación en la noche, pero ella no se había atrevido a molestarlas, ni decirles nada… Así que en ese momento abrazó fuertemente a una y luego a otra.

-Nada puedo decirles que no sepáis, vuestro padre fue un gran hombre. Si necesitáis algo, solo decidlo.- Les dijo a ambas.

En ese momento, hubiese querido quedarse allí, en la puerta, sin alejarse demasiado del rey, esperar que este listo, acompañarlo a la capilla… Pero se dio cuenta que sus ropas no eran las adecuadas para la ocasión… Su traje verde musgo no era el correcto para un luto… Pero claro, había salido tan apresurada de Segorbe que ni siquiera había reparado en ello. Podría volver a la Estrella a cambiarse, y regresar al Real… Pero eso le llevaría tiempo, y sobretodo energía… Energía que no poseía, tras pasar la noche en vela, y además el viaje a caballo hasta Segorbe y luego el regreso… No creía estar tan joven para semejante hazaña en tan poco tiempo…

-Su Alteza Real.- dijo a la vez que se volvía hacia Ederne. –Me siento, terriblemente avergonzada, pero creo que seré yo quien se atreva a pediros algo.-
Realmente no sabía de donde había sacado la fuerza necesaria para decir esas palabras a la infanta. La muchacha había perdido a su padre y ella con tonterías de ropajes… Pero definitivamente no podía presentarse a la capilla sin llevar el negro….
Con algo de coraje, explicó a Ederne la situación, quien por fortuna tuvo a bien ayudarla.

Gracias a ello, pudo llegar adecuadamente a la capilla cuando llegó el momento… Si el rey se veía radiante aun en la noche, ahora con los arreglos de su esposa, lo estaba aun más… Trasmitiendo toda la firmeza, la fuerza y el honor que llevo cada uno de sus días en vida.
La Jones ya había tenido la oportunidad de compartir la noche despidiendo a su amigo, por ello en la capilla, solo ingresó y se sentó mirando el suelo. No pudo evitar que las lágrimas corrieran nuevamente por su rostro… Y ese constante y asfixiante dolor en el pecho… Guardó silencio, ya llegaría el momento de acercarse a darle el último adiós…

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Rose_de_anthares


La Reina seguía de pie junto a su esposo. Multiples eran los amigos y cercanos que llegaban a dar su pésame, entre ellos los Barones de Sagunt, el Conde de Olocau, la Baronesa de Villahermosa y claro, la misma familia.

Asentía a las palabras de afecto y agradecía los ofrecimientos de ayuda amablemente. Sabía que de todo el proceso, desde el cortejo a castellón, hasta su sepultura, tendría la ayuda suficiente. Pero ¿quién le ayudaría con su alma, con el peso y la poca voluntad que tenía siquiera para respirar?. Se preguntó un par de veces como seguía de pie o como no se apartaba del mundo, molesta, cansada y abatida por haberle sido arrebatado su compañero. No tenía respuesta.

Continuó recibiendo a quienes llegaban a su lado.

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Izar_bp


La nieve había dejado sus pies completamente dormidos, ya no los sentía, tampoco sus mejillas que el viento invernal azotaba con gélida suavidad. Por no sentir, no sentía nada hasta que de pronto, la calidez volvió a ella y la envolvió de tal forma que la levantó del suelo. No se resistió, se dejó llevar y al apoyar la cabeza contra el pecho fuerte de quien la llevaba en brazos, percibió un aroma masculino y familiar en la camisa. Inspiró aquel olor con los ojos cerrados y sonrió justo antes de que la serenidad la conquistara y quedó profundamente dormida.

Al despertar también sonreía. Su doncella la miraba de vez en cuando un tanto extrañada. El día anterior la había visto correr a medio vestir, con la desesperación por calzado, luego la había perdido de vista hasta que el Capitán de la Guardia Real dio con ella fuera del palacio y la devolvió a sus aposentos, dormida como un bebé.

- Ponedme los ropajes de montar, voy a cabalgar un poco, hace días que no veo a Hunor.
- Alteza, debemos ir a Castellón a despedir a vuestro padre...
- ¿Ahora está en Castellón? Si que viaja rápido, si ayer me arropó en la cama...
- Izar, Alteza... - La doncella comenzaba a morderse el labio con nerviosismo y tomó el vestido de luto que tenía preparado sobre un sillón.
- No quiero ropa negra hoy, algo alegre, es un día bonito. - Se levantó y se acercó a su armario a escoger otro vestido.
- Mi niña, vuestro padre está en la capilla y descansa ya con el Altísimo... - Se acercó a ella y la tomó de los hombros para lograr captar su atención totalmente. - Debéis ir a despedirle Izar.

La infanta quedó quieta, sopesando las palabras y la expresión del rostro fue cambiando hasta ser algo sombría y triste. La doncella aprovechó entonces para comenzar a vestirla y sin que la jovencita se diera cuenta, mientras apretaba su corsé, secó unas lágrimas que habían escapado al sentir pena por aquella niña que no acababa de aceptar lo que había ocurrido.

En poco tiempo estuvo lista y se encaminaron hasta la Capilla Real, ya abarrotada de familiares y amigos. Izar entró sin saludar a nadie, con la mirada fija en su madre y en su rostro descubrió una tristeza profunda, como nunca antes había visto. La reina no se separaba del ataúd, esa caja alargada de noble madera lacada que la niña se negaba a mirar, así que en lugar de dirigirse a ella, optó por sentarse junto a sus hermanas y sobrinos, sonriendo a los 3 pequeños. Lo que fuera con tal de no afrontar la cruda realidad que aquella caja contenía.

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Valken


Una profunda tristeza inundaba el recinto en el que descansaba el cuerpo mortal que una vez contuvo el alma del Rey, la desolación impregnaba las paredes, se deslizaba por el suelo y llegaba a los techos. Poco se hablaba, por respeto y porque los presentes todos estaban inmersos en su propio luto. La Reina se mantenía estoica junto al féretro, recibiendo a los que llegaban a brindar sus condolencias.

Valken tardó en juntar valor para enfrentar la situación y apersonarse, la culpa todavía lo invadía haciéndole imposible presentarse ante la viuda pero se lo debía a ella y al difunto con quien había compartido sus años de juventud mucho tiempo atrás cuando Anzo regía.

Se presentó entonces frente a la Reina pero sin poder mirarla directamente a los ojos, con la mirada esquiva posándose frecuentemente en el ataúd.

Supongo que ahora nunca terminaremos aquella cacería que le debía... empezó diciendo y tras un momento de silencio en el que rememoraba días más felices que habían compartido continuó... lo siento profundamente mi Reina... mi error ha tenido un costo demasiado alto, habéis perdido a un compañero, vuestros hijos a un padre, yo a un viejo amigo... me pongo pues a vuestra entera disposición para que hagáis de mi o demandéis de mi lo que sea... estoy dispuesto a pagar el precio.

Sin haber hecho contacto visual ofreció una profunda reverencia y se dispuso a abandonar el recinto.

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Driade.de.budapest


Simplemente se nego a creerlo....es que no podia ser posible!! Esto no esta pasando.....esto no esta pasando....esto...no...esta...pasando!!! se repetia una y otra vez tratando de que todo fuera un mal sueño...una cruel pesadilla...
Su Rey Yuste....un hombre probo....un hombre cabal y justo....un excelente padre, un amante marido y un defensor de la justicia....
Porque el Altisimo se empeñaba a llevarse a las mejores personas que ocuparon el trono? Primero Anzo...ahora Yuste....se los habria llevado para reinar en los cielos?
Se preparo y se vistio de riguroso luto...y se encamino hacia donde yacia el cuerpo de su Rey.
Vio a su hermano conmocionado pero erguido y firme, con sus mejores galas, formado en la Guardia Real junto con los demas Caballeros de la Corona.
Cabizbaja....con dolor en el alma....con pena en el corazon, se dirigio directamente hasta donde estaba su esposa, Su Majestad Rose.....su amiga Rose.
Detras de ese rostro firme habia una mujer deshecha por el dolor y la congoja....pero tan integra que trataba de no demostrarlo....trataba con entereza de que nadie notara que estaba quebrada....pero Misbu sabia del dolor y el vacio tras la perdida del ser amado....
Doblo levemente sus rodillas y con la cabeza mirando el suelo saludo a Su Alteza...
Su Majestad....Rose....no encuentro palabras para aliviar vuestra pena...y se que no las encontrare porque no las hay....no hay nada que pueda hacer para devolveros la alegria de tenerlo a vuestro lado....pero aunque su espiritu haya abandonado ese cuerpo.....permanecera junto a vos, mi Reina....nunca se ira del todo...confiad en mi.....que soy apenas una mujer que perdio hace mucho tiempo a su gran amor. Contad conmigo mi Señora....os acompaño en este profundo dolor. El Rey ha muerto...que viva el Rey
Luego se puso a un lado, cerca de todos los que se habian congregado para dar su ultimo adios a un gran hombre, con los ojos llenos de lagrimas.

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Rose_de_anthares


- Que Gentil - le dijo, intentando sacar una sonrisa de su rostro. Tiempo sin verla, desde su coronación, queriendo decirle tantas cosas y charlar cn ella después de tanto tiempo. Su mismo esposo recordó le habia pedido, si sabía de ella, avisarle para saludarla... pero nada de eso podía ahora expresar. Atinó a abrazarla, casi sin fuerza y con resignación - Gracias, espero contar con vos. Que sepáis os tenía infinito aprecio - atinó a decir a tan buena dama.

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Rose_de_anthares


Antes de que Valken abandonara el lugar tocó su hombro - no es vuestra culpa. No viváis con esa pena, que para eso ya la tengo yo - le levantó la mirada - vamos, fortaleced vuestra alma. Tenéis una palabra que cumplir con mi familia, tenéis que protegerles y ser fuerte por ellos - luego quitó la mano de su hombroa y la volvió hacia Yuste. Una lágrima rodó por su mejilla.

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Erzsebet_bp
Comenzaba a entender de que se trataban los sentimientos y como eran, venían de diferentes formas, con risas cuando en el pecho y estómago habían mariposas, como cuando mamá o papá la cargaban para jugar o dormir.Y con llanto, aunque la mayor parte de las veces era para reclamar la comida, pero también comprendió que era para expresar el miedo y la pena, cuando el estómago se anudaba y el pecho se apretaba. Asi se sentía, ya no podía llorar más y no tenía apetito. No tenía madre ni a padre porque al parecer él se la llevó a un largo viaje.

¿Por qué? ¿que podría comprender a a un año de edad sobre aquello llamado muerte? palabra que había oido muchas veces. Hasta consuelo de sus nanas había recibido
- pobre niña, su padre ha muerto y no la verá crecer - decían.

Quería a su madre y no la tenía, el sueño la embargaba y no estaba su padre para acunarla. Volvió a sentir el estómago apretado, le habían dejado en compañía de tres niños muy bonitos - sobrinos vuestros, Infanta - le habían dicho. Como si supiera ella que eran los sobrinos.

Se desesperó
- Pa...pá..papáaaa! - salió de sus labios y boca entre los sollozos. Todos los presentes se impresionaron, hasta ella. Su primera palabra tan llena de ausencia - papá! papá! - memorizó la palabra y la repitió cuanto pudo mientras con sus pequeños puños fregaba sus azules ojos de sueño y cansancio.
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Sepillo


Los de Paterna y Guadalest llegaron al lugar del Velatorio, la muerte de aquel hombre que tanto habia dado al reino les habia llenado de tristeza y consternacion.

Asi que Sepillo cogiendo del brazo a su esposa y mirando al fondo de la sala le dijo.

- Vamos a despedir a nuestro rey y dar el pesame a nuestre reina.

Se acercaron al feretro y quedaron un tiempo ante el , recordando todo lo pasado con aquel gran hombre, luego se acercaron a su majestad.

- Mis mas sinceras condolencias majestad, y no se preocupe seguro que el altisimo tiene a nuestro gran rey Yuste en su seno.

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Mafis



Los de Paterna y Guadalest, entraron al velorio, miro varias caras conocidas a unos les hizo una inclinación con la cabeza, se acercaron al féretro del Rey y la de Guadalest, no pudo contener el llanto, fue un hombre que a ella en especial le había dado mucho de su tiempo y su experiencia, la tristeza entro a su corazón.

Mi querido Rey te vas en cuerpo, pero tu alma se queda con nosotros, por siempre, todo lo que te prometí lo voy a cumplir hasta el día de mi muerte, eso te lo juro. - Soltó en llanto al lado de su esposo y puso la mano en el féretro y se inclinó a darle un beso, cuando su esposo la tomo de la mano y se retiraron.

Mi estimada Reina - Hizo una reverencia. Siento mucho este momento, no hay palabras para decirte que estamos contigo y vuestra familia, nuestro rey era un ejemplo de vida y sé que estas muy mal pero sabrás superar este dolor al lado de tu hermosa familia y con estas hijas tan maravillosa que tienes, seguro será más soportable esta gran perdida. - Le abrazo y con lágrimas en el rostro se besaron ambas.

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Garkaman_de_budapest


Parado en posicion, con sus mejores galas como el resto de los Caballeros de la Guardia Real, estaba Garkaman mirando detenidamente a los que entraban y salian del recinto donde descansaba finalmente el Rey Yuste, y a quien daban la ultima despedida familiares y amigos. No podia acercarse a Su Majestad la Reina y lo sabia, pero no perdia detalle de su rostro para acudir presto ante cualquier imprevisto. Se la veia entera y segura, pero el sabia mirar a traves de sus ojos, y solo veia pena, congoja y soledad.
Vio pasar a su hermana, y al cruzar las miradas no pudo evitar que ella notara su desazon. Lo conocia muy bien, no podia ocultarle lo que le pasaba. Detras de ella, su prima Mafis y su esposo. No queria distraerse. Inmediatamente cambio de nuevo el destino de su mirada, y continuo observando a Su Majestad Rose, volviendo a su rol de Guardia, a pesar de todo.

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Rose_de_anthares


- Baronesa... - logró decir al ver a una de las mejores amigas de su esposo en vida y de ella. Cuántas veces la de Guadalest y ella se habían reído y llorado juntas, su presencia, era para ella importante y significativa.

Le decidó unas palabras llenas de afecto y consuelo, lo mismo que su marido el leal Sepillo. Pero cuando la abrazó una pequeña parte de la firmeza que demostraba se desvaneció dejando al descubierto su dolor - Mafis...¿por qué? - le preguntó y sus lágrimas comenzaron caer.

De pronto oyó un llanto fuerte y algunos balbuceos que se conviertieron en una clara palabra. Dejó los brazos de Mafis y fue en busca del pequeño que lloraba. Para su sorpresa, se trataba de su hija más pequeña que en ese minuto estaba en compañía de su otra niña, Izar. Quiso ir a su lado y abrazarlas, le rompía el corazón que las primeras palabras de su hija fueran para llamar a su padre y estaba incontenible. Izar abrazó a su hermana y la calmó sin ambas darse cuenta que eran observadas por su madre.

La Reina se giró y volvió cerca de donde descansaba Yuste y lo miró para acariciar luego su rostro - hoy no puedo, perdonadme - le decía - si voy, si hago mía su pena me quebraré y jamás nada lo reparará. Os ha llamado a vos primero - sonrió entre lagrimas - sois parte de su historia, fuisteis sus primeras palabras. -

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Apolo13


Mientras se acercaba a los familiares, Apolo pensó que debía haber marchado junto a su esposa Lirdi cuando ésta salió del Castillo de la Estrella al conocer la terrible noticia. Sin embargo, desgraciadamente, no pudo enterarse a tiempo.

- El pueblo de Valencia llora a un gran hombre y a un gran Rey, mi Señora - dijo casi en un murmullo cuando estuvo delante de Su Majestad Rose -. Ruego que aceptéis mi más sentido pésame por el fallecimiento de vuestro esposo.

Nuevamente lamentó Apolo no haber acudido antes junto a su esposa. No era el lugar para ofrecerle unas palabras de consuelo, pues no deseaba molestar a los presentes en la sala. Pero cuando se acercó a ella, no pudo contenerse y depositó su propia mano junto a la suya para estrechársela y así darle el calor de sus sentimientos.

Luego, agachando la cabeza, recitó una plegaria al Altísimo.

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Hijar


-¡Diablos!

Al grito siguió el crujido del taburete, roto en tres pedazos al chocar contra la pared. Prontamente, dos guardias irrumpieron en el recinto, alabarda en mano.

-¡Largo de aquí! -espetó el Peñalver, con una carta en la mano, que prontamente lanzó a una mesa en la que abundaban pergaminos con mapas, otros sobres abiertos y algunos todavía lacrados.

Al tiempo que los guardias salían de la sala, y cuando la puerta estaba a punto de cerrarse, el Pequeño Juan se escabulló por entre ellos y entró en la sala donde estaba el Maestre. Acercándose con precaución (pues su brazo era largo y rápido), le dijo:

-Maestre... ¿Qué...? ¿Qué os ocurre...?

El Peñalver se dio la vuelta rápidamente, sorprendido por la presencia del mancebo, y, como de costumbre, dispuesto a darle con la mano abierta. Sin embargo; en aquel momento era el único en el que desahogarse, así que, relajándose, le contestó:

-Yuste ha muerto.

A lo que el chico preguntó:

-¿Yuste el pescadero del barrio sur?

Entonces sí que le cayó la colleja, y lo hizo balancearse un poco.

-¡El Rey, so bruto!

-Vaya... es horrible, Maestre...- dijo frotándose el pescuezo Juan.

El Peñalver se quedó pensativo dos segundos, y una media sonrisa se esbozó por la comisura de su boca. Avanzando hacia uno de los armarios, el Peñalver hablaba al chico:

-No creas, mi fiel Juan... ese gran hombre murió como todo hombre honorable quiere morir; en el campo de batalla. Nuestras espadas crecieron juntas, prácticamente... -Híjar suspiró- El Altísimo lo acogerá en su gloria.

Entonces, el Peñalver sacó de un cajón un viejo uniforme; el escudo de la Hueste de Benicarló se veía claramente en el pecho.

-Mi antiguo uniforme... Juan... Recoge esa silla y ayúdame a entallarme esto... luego prepara a los caballos y saldremos rápidamente a dar el pésame a la familia... Aristóteles bendito... nuestra Reina estará muy afectada...

Y así hicieron; prontamente los caballos estaban listo; el uniforme con unos pequeños remiendos para que no explotase por el camino y los dos jinetes avanzaban a toda marcha.

Cuando llegaron, el ambiente era lúgubre, como era de esperar, salvo algunos cuchicheos, que parecían ambicionar poder... como en todos los funerales reales, en el fondo.

El Peñalver avanzó hasta donde la Reina se encontraba. De no estar toda la alta curia de Valencia en el recinto, hubiese saltado todos los protocolos, y hubiese abrazado a la viuda, pero simplemente, cuando se acercó, agachose y tomó la mano de la Monarca al tiempo que decía:

-Su Majestad... -apenas podía articular palabra- dama Rose... toda la vida está dedicada a llegar a este momento; tras su camino llegó a la morada, y el Altísimo lo tendrá en su Gloria... Os doy mi más sincero pésame.

Luego besó su mano y añadió:

-Mas Dios es caritativo, y compartirá al bueno de Yuste con todos nosotros poniéndolo en nuestros corazones..

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Rose_de_anthares


Gracias mi buen Barón - respondió a Apolo cuando éste le dedicó sus palabras. Luego fue el turno de su fiel Hijar. Llevaba puesto los uniformes de Benicarló, la hizo recordar... qué tiempos, tiempos de ilusión y de lucha, de continuidad por mantener un Reino vivo, diferente, en pie y por sobre todo protegido. Eso guiaba los corazón de los duques e Hijar fue el mejor capitán que hubiese querido Yuste - Gracias, yo... - lo miró - sí, en mi corazón. Ahí está... - respondió.

Notó que había llegado la tarde, habían muchas personas que habían decidido despedir al rey valenciano. Al anochecer partiria el cortejo funebre hacia castellón, lugar de última morada del rey.

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